Introducción

La segunda edición del Seminario de Perspectivas Urbanas: Diálogos sobre el centro de Medellín, tuvo lugar el pasado 17 de octubre de 2025 en el auditorio de la sede del Banco de la República en Medellín. El evento fue organizado por el Centro Cultural del Banco de la República y contó con el apoyo de instituciones como la Universidad Eafit, el Museo de Antioquia, la Universidad Nacional de Colombia y Urbam: Centro de Estudios Urbanos y Ambientales.

La pregunta central que motivó esta edición fue: ¿Cómo vemos el centro de Medellín hoy 350 años después de erigida la ciudad desde los fracasos, los aciertos, los retos y tensiones desde una ciudadanía diversa?

A partir de esta interrogante, se generaron múltiples diálogos y ponencias sobre los desafíos que enfrenta el centro, sus cualidades y debilidades. Además, se abordó cómo con el paso del tiempo se ha formado la concepción que tiene la población medellinense sobre su centro, y cómo esto ha influido en ciertos comportamientos hacia este sector.

Uno de los objetivos fue lanzar un llamado a la acción para afrontar la complejidad y los retos que presenta la actualidad frente a la gestión del centro de Medellín desde todas sus diversidades.

El presente documento, tiene como fin presentar las relatorías de las diversas conferencias y paneles que se dieron en la jornada, ofreciendo una lectura e interpretación completa de las conversaciones y los diversos aportes realizados.

Conferencia: Celebración de los 350 años de Medellín
Ponente: Miguel Arango Marín

La conferencia que abrió el Seminario de Perspectivas Urbanas en el Banco de la República en Medellín, estuvo dedicada a la celebración de Medellín por sus 350 años desde que fue erigida. La conferencia estuvo a cargo de Miguel Arango Marín, Diseñador Industrial de la Universidad Pontificia Bolivariana, Magíster en Estudios Humanísticos de la Universidad Eafit y Doctor en Ciencias Humanas y Sociales de la Universidad Nacional de Colombia, quien se basó en su tesis doctoral para realizar esta ponencia. Elaboró un análisis profundo y vivencial de la complejidad y el mosaico que puede ser el centro de esta ciudad. Su estudio se enfocó en los últimos veinte años, entendiendo cómo se configuró el centro en este plazo de tiempo.

En su presentación propuso una organización del centro como un sistema tripartito entre sus tres iglesias principales: la Catedral Metropolitana, la Basílica de Nuestra Señora de la Candelaria y la Iglesia de la Veracruz. A partir de esta organización, Miguel Arango planteó que el centro de Medellín funciona como un organismo vivo y complejo, que a lo largo del día adquiere distintos ritmos y protagonismos. Para ejemplificar esto, el ponente realizó un recorrido narrado por el centro. A través de la descripción de las actividades, las funciones y los encuentros que ocurren en estos espacios, se reveló cómo el centro se comporta como un mecanismo simultáneo y dinámico. De esta manera, Arango logró deconstruir el centro para mostrar la complejidad de los procesos que lo han moldeado en los últimos años.

A través de este recorrido conjunto, el ponente demostró la idea del centro como un ‘‘objeto de deseo’’[1]: deseo institucional, político, informal y extranjero. A partir de este entendimiento, logró desmantelar los tres ejes centrales que constituyen al centro y que permanecen en constante tensión y disputa dentro de este sector: el centro que se planifica, el centro que se narra y el centro que se vive.

En el ámbito de la planificación, el expositor narró cómo, desde los últimos 20 o 25 años, la ciudad ha vivido un permanente estado de ‘‘recuperación del centro’’[2]. Se han planteado, desde el nivel institucional, diversas estrategias que buscan revivir el corazón de Medellín. La renovación del espacio público urbano, la intervención policial en busca de seguridad, el centro como lugar turístico y el embellecimiento de diversos espacios han sido algunos de los planes propuestos para renovar el centro. Para el ponente, las posturas institucionales no han visualizado de manera correcta estos caminos a seguir, pues han tratado al centro como un lugar imperfecto que debe ser maquillado y transformado.

Este factor de la planificación está totalmente ligado al elemento del centro narrado. En este punto, Arango expuso cómo la opinión pública se ha encargado de generar esta imagen del centro como el lugar asociado a la informalidad, la ilegalidad, el corrompimiento, el desorden y el rebusque dentro de Medellín. Sin embargo, esta visión deja de lado un centro tradicional, donde vive el patrimonio, donde respira la historia y donde se ha desarrollado el empresariado antioqueño más importante. Estas partes tan esenciales del centro quedan ocultas en narrativas fragmentadas, que se enfocan en la esperanza de lo que puede ser y en la nostalgia de lo que fue, y no en el reconocimiento de la realidad de lo que hoy en día es el centro.

Para complementar los elementos de planificación y narración se encuentra el tercer ámbito, la vivencia del centro, que el ponente demostró como un mosaico lleno de subjetividades. En primer lugar, está la subjetividad institucional, compuesta por una visión según la cual Medellín ya se ha recuperado y ahora debe hacer lo mismo con su centro, basándose principalmente en su renovación por medio del turismo.  Luego, se encuentra la subjetividad religiosa, que se define por una dualidad donde el centro debe leerse entre lo sagrado de sus monumentos y lo profano de sus experiencias. En tercer lugar, está la subjetividad de las calles, que incluye la informalidad de muchos sectores del centro, como las mujeres trabajadoras sexuales, quienes persisten a pesar del ‘‘atezamiento’’[3] entre dispositivos institucionales, que buscan sacarlas, y dispositivos no institucionales, que las explotan. Además, está la subjetividad del rebusque, que se caracteriza por la lógica de trabajar permanentemente con jornadas intensas y en espacios desordenados, destruyendo así la idea del espacio público como un lugar de libertad de tránsito y encuentro entre iguales. Por último, se encuentran las subjetividades transgresoras, definidas como un espacio de nadie, una “tierra de fieras regulado por la ley de la furia’’[4].

Miguel Arango concluyó su conferencia invitando al público a celebrar el centro por lo que es: una simbiosis entre lo institucional y lo informal, una gran cantidad de subjetividades que coexisten. Ejemplificó esto con la demostración final de la obra del artista Jorge Alonso Zapata, quien apunta justamente a lo que el ponente quiso demostrar: un centro heterogéneo, pluridimensional y diverso. Desde una perspectiva interpretativa, el arte aquí funciona como un perfecto medio capaz de conectar los aspectos abstractos del centro, como sus subjetividades y complejidades, con el público de forma sensible y emotiva.

Para desarrollar la postura crítica sobre las problemáticas que expuso, Arango realizó constantes referencias al texto ‘‘Carne y Piedra. El cuerpo y la ciudad en la civilización Occidental’’ de Richard Sennett. Durante toda su presentación, invitó a los espectadores a pensar el centro de Medellín desde la ‘‘Carne’’, es decir, desde sus actores y su gente, desde sus prácticas y actividades, desde sus memorias y vivencias, desde su vitalidad, y no tanto desde la ‘‘Piedra’’, es decir, desde su infraestructura y espacios físicos.

Esta conexión entre la ‘‘Carne’’ y la ‘‘Piedra’’ se hizo concreta en la conferencia al organizar el centro alrededor de las tres iglesias principales. De esta manera se demostró la articulación de estos puntos físicos que influyen en la red simbólica y subjetiva del espacio, condicionando los flujos de personas, las actividades económicas y las prácticas culturales. La conferencia invitó a reflexionar sobre como estas diversas partes permanecen en constante tensión y colaboración, generando así la naturaleza del centro de Medellín.

Asimismo, con el análisis de las subjetividades, Miguel Arango enfatizó en esta importancia de volver a la realidad de las calles, a sentir la vitalidad de las diferencias, evitando realizar lecturas y soluciones dicotómicas. A partir de este punto de vista, ayudó al público a identificar vacíos en las propuestas institucionales, que buscan promover el centro únicamente por su potencial en el futuro, sin valorar el significado actual que tiene para Medellín.

Este enfoque también cuestiona la intención política de renovar el centro desde el turismo y la visita extranjera, dejando en segundo plano el trabajo desde el interior para los sectores que allí habitan. Surge así la pregunta sobre por qué la institucionalidad ha dedicado las últimas dos o tres décadas a una búsqueda incesante de renovación centrada en la ‘‘Piedra’’, en el embellecimiento de espacios para turistas y visitantes, mientras que a menudo se ignora la "Carne", la gente y la vitalidad que conforman el centro. Esta omisión dificulta una verdadera reestructuración y transformación de este espacio urbano.

Ante esto, las preguntas que quedan tras la conferencia para la institucionalidad son: ¿cómo equilibrar esta renovación con el respeto y la inclusión de las subjetividades que lo habitan? ¿es posible evitar la gentrificación y la exclusión de los actores sociales más vulnerables?

Estas preguntas abren un espacio de discusión necesario sobre el futuro del centro de Medellín. La conferencia evidenció la urgencia de construir estrategias públicas que partan del reconocimiento de las memorias, las identidades, las prácticas y las subjetividades del centro, generando diálogos directos con las poblaciones que allí habitan. Es así como la propuesta de Arango de recorrer el centro desde la perspectiva vivencial se vuelve renovadora y desafiante, revelando las riquezas de experiencias que habitan el centro de Medellín y la cantidad de significados que lo atraviesan.

Conferencia: El centro como periferia de Medellín.

Ponente: Elizabeth Arboleda Guzmán.

La ponencia que continuó la jornada del Seminario de Perspectivas Urbanas estuvo a cargo de la Antropóloga, Magíster en Hábitat y Doctora en Geografía y Ordenamiento Territorial, Elizabeth Arboleda Guzmán. Su conferencia se centró en la tesis de que la periferización del centro de Medellín, un proceso que viene desarrollándose desde hace aproximadamente 200 años, no ha sido un fenómeno espontáneo, sino el resultado de una planificación sistemática desde la institucionalidad que permanece vigente hasta hoy.

Para sustentar su presentación, Arboleda se apoyó en un marco conceptual fundamentado en las ciencias sociales y en el trabajo académico conjunto con sus colegas y estudiantes de la Escuela del Hábitat de la Universidad Nacional de Colombia. Asimismo, se sustentó en análisis de fuentes, especialmente de censos poblacionales de Medellín de los años 1973, 1985, 1993 y 2005, para evidenciar las trayectorias de empobrecimiento, movilización y periferización.

Para lograr el entendimiento del público frente a su argumento, la ponente dejó claro algunos términos y conceptos. Por un lado, que la teoría del espacio en esta tesis no se refería a una categoría geográfica, sino más bien al espacio entendido como el resultado de prácticas y decisiones de la política pública. Estas decisiones son tomadas por los diversos actores del poder, en función de sus intereses particulares. Este enfoque metodológico se denominó como ‘‘Metodología de trayectoria’’[5]. Asimismo, la conferencista indicó que la institucionalidad o política no necesariamente debían entenderse como entidades gubernamentales, sino como el sector que, a lo largo del tiempo, ha definido y establecido las normas que organizan la sociedad medellinense, normalmente, las élites. Los momentos históricos clave en los que estos grupos de poder han tomado decisiones estratégicas fueron denominados por la ponente como ‘‘Coyunturas Críticas’’[6].

En base a estas aclaraciones el proceso de periferización en la tesis fue concebido como la intención del poder de generar acciones que resultasen en una relación centro-periferia en Medellín. De esta manera, el centro hoy es una periferia institucional, social y económica, que al consolidarse representó el empobrecimiento de su diversidad.

Una vez determinada la tesis, Elizabeth Arboleda procedió a explicar los temas y argumentos que sustentan el proyecto. En primer lugar, desmanteló los argumentos históricos. Para este ámbito planteó que el momento de Coyuntura Crítica fue la creación del Cabildo indígena dentro del centro hacia el año 1800. Este importante hito estuvo relacionado a procesos fundamentales, como el aumento de la salida de las élites del centro de Medellín lo que dio el impulso a la estigmatización de este sector por parte de los poderes locales, creando un imaginario colectivo de este espacio como peligroso y despreciado.

Por otro lado, Elizabeth desarrolló los argumentos que dieron inicio a los procesos de planeación. Comienza alrededor del plan de la década de 1930 donde se prioriza la creación de una infraestructura que estimule la economía y la industria en Medellín. El centro se comienza a pensar en una perspectiva totalmente funcional, con el objetivo de consolidar el sistema económico. Con estos cambios se inicia la ocupación de otros sectores de Medellín por los desplazados y principalmente por los trabajadores de las industrias.

Este proceso contribuye a lo que la expositora llamó ‘‘Violencias Epistémicas’’[7]. Según ella, estas violencias explican cómo se consolidó la estigmatización del centro de Medellín, no solo fueron las acciones políticas o legales las que lo segregaron, sino también la manera en que se habló de él, las imágenes y representaciones que se difundieron en la sociedad sobre su naturaleza.

Finalmente, se culminó el análisis de todos estos procesos con la realidad que se vive hoy en pleno 2025. En este punto, el argumento de la ponente concuerda con lo expuesto por Miguel Arango en la primera conferencia: los últimos años se han dedicado a la recuperación y renovación del centro de Medellín, sin embargo, estas ideas solo se quedan en la discursividad y no ha logrado concretarse.

La expositora señaló que uno de los motivos principales de este fracaso es que, a menudo, la revitalización de los centros en diversas ciudades del mundo se ha basado en la mejora residencial y de vivienda. Sin embargo, esto no es compatible para el caso de Medellín, pues para la sociedad local no es un lugar aspiracional para vivir. En Medellín, las aspiraciones y los anhelos mueven de manera importante las dinámicas sociales, el centro no ha cumplido con este ideal. Por esta razón, barrios como Provenza o el Perpetuo Socorro han tenido ‘‘éxito’’, pues han cumplido con características importantes como la aspiración, el deseo y, en parte, la pretensión. Dejándonos con grandes consecuencias como la gentrificación, uno de los problemas urbanos más grandes que hoy afectan a Medellín.

La conferencia de Elizabeth Arboleda logró desmontar la idea de que la gestión del centro y la ciudad fuera un proceso natural, normal y espontáneo. La ponente mostró, con nuevas perspectivas, cómo realmente este proceso respondió a factores como los intereses del poder local y las necesidades económicas. En términos generales, ayudó a entender cómo la Historia ha moldeado la realidad actual de la ciudad. Nada ha sido casual; las condiciones que caracterizan el centro de Medellín hoy son el resultado de procesos que han ocurrido durante años, incluso siglos. De ahí radica la importancia del Seminario, que permite a la población de Medellín comprender la relevancia de su historia y sus procesos.

Para enriquecer este entendimiento, fue fundamental el esclarecimiento de conceptos como el espacio y la institucionalidad. No se pensaron únicamente desde una perspectiva pragmática, sino que se llevó el análisis a un nivel más profundo para explicar por qué estos factores se han desarrollado y conformado de la manera en que lo han hecho durante los últimos 200 años.

Por otro lado, la ponencia abrió una reflexión crítica y un cuestionamiento sobre cómo la sociedad de Medellín entiende su centro, cómo se habla de él, cómo se representa y cómo se imagina. Esto resalta la importancia que tiene el cuidado y el amor de la propia población hacia sus espacios y localidades dentro de la ciudad. La recuperación del centro también debe ser un proceso llevado a cabo por la misma sociedad medellinense. Sin embargo, a través del lenguaje y las teorías que sustentan las políticas de planeación del centro, se refuerzan prejuicios y estigmas que invisibilizan en gran medida otras realidades y perspectivas sobre el corazón de la ciudad.

Es así como esta conferencia dejó la importante pregunta y conversación abierta de: ‘‘¿Qué hacer para que el centro vuelva a brillar?’’[8] Durante la charla se ofrecieron pistas para responder a esta inquietud. Y es que se debe mirar atrás para no cometer las mismas acciones que han ocasionado la periferización y detrimento del centro. Se vuelve algo esencial el involucramiento de la comunidad en los procesos de apropiación y renovación del espacio público, promoviendo diversas dinámicas y generando propuestas que sean inclusivas y eviten la exclusión y gentrificación. Sin embargo, es una pregunta muy amplia que puede generar múltiples respuestas, esenciales para el planteamiento del futuro del centro de la ciudad.

Panel: Los fracasos del centro.

Panelistas: Camilo Restrepo y Camilo Quintero.

Moderadora: María del Rosario Escobar.

El primer panel de la jornada del Seminario se dedicó a la discusión del tema “Los fracasos del centro”. Los panelistas invitados fueron Camilo Restrepo, Ingeniero Mecánico y Magíster en Estética por la Universidad Nacional de Colombia, además de contar con un MFA en Arte por CalArts; y Camilo Quintero, abogado ambientalista, especialista en derecho administrativo, Magíster en filosofía política y líder actual en iniciativas como la Ley contra el Ruido y la Ley de Ciudades Verdes. La moderación estuvo a cargo de María del Rosario Escobar, comunicadora social y periodista egresada de la Universidad Pontificia Bolivariana, Magíster en Estudios Humanísticos de la Universidad EAFIT y especialista en Semiótica de la Interacción Comunicativa y Periodismo Urbano; actualmente directora del Museo de Antioquia. Estas tres voces y posturas generaron una charla importantísima sobre las problemáticas del centro de Medellín, enfrentando la cuestión de un posible fracaso de esta zona de la ciudad.

La conversación comenzó con la pregunta inicial de la moderadora: ‘‘¿Consideran que hay un fracaso en el centro de Medellín?’’[9] Camilo Restrepo compartió su experiencia con el centro, especialmente a través de sus proyectos artísticos. Desde esta perspectiva, abordó el fracaso del centro a partir de fenómenos como el consumo de drogas, las economías criminales y el deterioro de la niñez y la juventud. Restrepo mencionó que en muchas ocasiones las mismas instituciones, incluyendo la policía, contribuyen a perpetuar el crimen y la ilegalidad en el centro, afirmando que ‘‘uno ya no sabe si la policía bebe de las estéticas del crimen o si el crimen bebe de las estéticas de la policía’’[10].

Por su parte, Camilo Quintero, quien cuenta con una larga experiencia con el centro, afirmó que el centro en efecto ha fracasado, pero no por lo que se suele pensar. No ha fracasado por quienes lo habitan, ha fracasado gracias al gobierno y las instituciones. Señaló que le genera incomodidad la constante idea de ‘‘revitalizar y recuperar el centro de Medellín’’[11], ya que, según su punto de vista, el centro ya posee mucha vida y ha mostrado grandes formas de resistencia frente al fracaso que se le ha impuesto desde afuera.

La conversación continuó con el siguiente enunciado de la moderadora: ‘‘El arte plantea una forma de entender el mundo, ¿Qué ven en el centro desde la práctica artística y ciudadana?’’[12].

Camilo Restrepo, resaltó la importancia del Museo de Antioquia y su apuesta por abrir sus puertas y convivir con las ciudadanías de Medellín. Destacó el Palacio Nacional y sus últimos dos pisos convertidos en galerías de arte. Cerró su intervención con esta importante reflexión: ‘‘Para donde uno mire en el centro, hay cosas para descubrir y empezar a investigar. La mirada del artista es crítica. Siempre he sido un enamorado del centro y, mis intereses siempre aterrizan en el centro’’[13].

A diferencia de la perspectiva artística, Camilo Quintero ofreció una visión desde su experiencia como ciudadano y su formación en temas ambientales. Propuso dos soluciones que, si se llevan a cabo, podrían resolver hasta el 50% de los problemas que enfrenta el centro. La primera es mejorar la movilidad, fomentando la peatonalización de vías para que sea posible llegar al centro caminando o en bicicleta, lo cual ayudaría mucho a reducir el ruido. La segunda es ‘reverdecer’ el centro, ya que se nota la falta de árboles y parques; las plazoletas están cubiertas de cemento y hace falta que este sector respire, lo que también está vinculado al problema del ruido.

Tras esta intervención, la moderadora planteó las siguientes preguntas: ‘‘¿Por qué creen que al arte le cuesta amar mercados como el centro? ¿Por qué el arte le cuesta permanecer en el centro?’’[14].

En este punto la moderadora, María del Rosario Escobar, participó desde su perspectiva como directora del Museo de Antioquia; para ella el centro puede brindarles a muchos jóvenes la capacidad de crear e innovar, pero considera que deben crearse políticas que apoyen esta iniciativa.

Camilo Quintero fue el primero en responder y coincidió con la moderadora, señalando que, para él, el centro está en constante movimiento y ofrece muchas posibilidades de trabajo. Enfatizó que el problema radica en que muchas veces la institucionalidad no presta la atención necesaria a los actores que dinamizan la economía del centro, sino que se enfoca en las prácticas ilegales de algunos negocios, como el lavado de dinero.

María del Rosario intervino nuevamente para coincidir que uno de los grandes fracasos del centro es la falta de diálogo sobre los actores que lo componen, especialmente los grupos económicos que dinamizan este sector. Incluso mencionó que le gustaría abordar este tema desde el museo, pero reconoció que hacerlo podría hacer perder su verdadera identidad y función.

Ante esta problemática, tanto los panelistas como la moderadora identificaron una gran ausencia y vacío por parte de la Gerencia del Centro, dependencia del despacho de la Alcaldía de Medellín, señalando su falta de acción y de propuestas ante estas dificultades.

En este punto se abrió un espacio para las preguntas y los aportes del público. El primero en tomar la palabra fue Jorge Puerta, espectador y perteneciente de Corpocentro (Corporación Cívica Centro de Medellín), quien le preguntó a Camilo Quintero: ‘‘¿Peatonalizar para qué y peatonalizar para quién?’’[15]. Desde su postura, la solución que propuso Camilo Quintero de peatonalización el centro solo serviría para aumentar el trabajo informal y para promover la ilegalidad, las bandas y las rentas criminales.

Camilo Quintero respondió que, desde su perspectiva, la acción de peatonalizar el centro busca generar en la gente alegría y deseo de visitar el centro de Medellín, y esa es su principal importancia.

Por otro lado, surgió también un aporte de Felipe Vásquez, un habitante y actor importante del Barrio Prado. Su pregunta fue: ‘‘¿el centro para quién?’’[16]. Y es que, a partir de este cuestionamiento, narró la experiencia de vivir en su barrio, destacando la presencia de habitantes de calle, la inseguridad y la dificultad que enfrentan los adultos mayores para circular luego de las 5 de la tarde. Expresó además su preocupación por el desplazamiento de residentes de los inquilinatos debido a la migración venezolana que ha llegado al barrio. Finalmente, volvió a enfatizar la gran ausencia de la Gerencia del Centro, cuya oficina se encuentra en El Poblado, lo que hace que su presencia en la localidad sea prácticamente nula.

Ante este importante aporte, la moderadora enfatizó que, ante la ausencia de las instituciones, lo que pueden hacer los civiles y ciudadanos es seguir luchando, porque de lo contrario el fracaso será doble: un fracaso moral y un fracaso ético-social. María del Rosario dejó un mensaje clave, señalando que es función de esta generación creer y perseverar en lo que resulta difícil, especialmente pensando en las generaciones futuras, que podrían enfrentar condiciones aún más complejas.

Otro espectador enfatizó que el fracaso se debe a las políticas de gobierno que han abandonado el centro y criticó la hipocresía de los dirigentes que no dialogan sobre las verdaderas cuestiones del centro. ‘‘La culpa no es de los vendedores ambulantes, es de aquellos que controlan a los vendedores ambulantes’’[17].

A pesar de la densidad del tema tratado en esta conferencia, el panel dejó en el público un mensaje de esperanza y perseverancia para avanzar. Las conversaciones se enfocaron en identificar, en medio de los fracasos y la complejidad, al menos un problema que pudiera resolverse mediante la unión, el diálogo y la acción conjunta de los actores públicos, privados y sociales que habitan y se desempeñan en el centro.

El panel ofreció nuevas perspectivas para percibir y analizar el centro. Desde la mirada artística, se enfatizó la necesidad de buscar la belleza y la vitalidad que residen en esta zona, además de las grandes oportunidades de creación y creatividad que posee. A través de este enfoque no solo se embellece la visión que se tiene del centro, sino que también se profundiza en las oportunidades.

Además, se propusieron soluciones ambientales para el centro, que no solo benefician la salud urbana, sino que también ponen el foco en esta área, convirtiéndola en un lugar atractivo para ser visitado por los ciudadanos de Medellín.

Se abordaron también otras facetas del centro, más allá de las ilegalidades frecuentes; se abrieron nuevas perspectivas, como el fenómeno del hueco, considerado uno de los procesos más significativos para la ciudad que, de muchas maneras, globalizó a Medellín en términos económicos. Esto permitió que el panel fuera más allá de una simple conversación sobre “los fracasos del centro”, explorando también los métodos de resistencia, creatividad y crecimiento que ha tenido, demostrando así el gran potencial presente que está listo para ser aprovechado.

Se podría concluir que el panel fue todo un éxito, pues no solo combinó diversas perspectivas enriqueciendo el análisis, sino que generó diversas posturas dentro del mismo público, fomentando la conversación y la crítica en la sala. Los actores de la comunidad que viven en el centro tuvieron espacio para expresar sus opiniones y aportes. Lo que queda de este panel es la pregunta sobre el rol de las instituciones: ¿qué sucede con ellas? Varios participantes coincidieron en señalar la preocupante ausencia de la Gerencia del centro, una observación clave para entender las razones profundas por las cuales el centro ha “fracasado” en los últimos años.

Conferencia: La vivienda en el centro. Presencia de la vivienda en el centro de la ciudad.

Ponente: Mónica Mejía Escalante.

Tras el receso de la jornada, el Seminario continuó con la conferencia de Mónica Mejía Escalante, profesora, arquitecta y coordinadora de la maestría en Hábitat de la Universidad Nacional, sede Medellín. Su presentación se centró en el tema de la vivienda en el centro de Medellín, analizando las razones que motivan a diversas personas a vivir allí y abordando los procesos de planeación urbana y el déficit habitacional desde un recorrido histórico.  La conferencia se guío con esta pregunta: ‘‘¿Por qué se vive en el centro de Medellín si la idea es que el centro es un lugar inseguro, aglomerado y con mucho tráfico?’’[18].

Los aspectos principales que la ponente encontró para desarrollar la pregunta fueron: la cercanía a los lugares de trabajo y la accesibilidad a los principales servicios cotidianos.  Estos factores equilibran, de cierta manera, los elementos negativos de la vida en el centro. Mónica concordó con lo que sus colegas habían mencionado en conferencias anteriores: ‘‘¿Revitalizar qué? ¿Recuperar qué? si el centro ya es vital, arrítmico, mezclado y abigarrado’’[19].

Para profundizar más en el tema de su conferencia, la ponente prosiguió dando una pequeña definición de lo que es una vivienda en Colombia. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) se define como un espacio independiente y separado, habitado o destinado para ser habitado por una o más personas. En el sentido común, la vivienda para la población es el lugar de permanencia donde se descansa, se trabaja, se estudia, pero especialmente es el lugar clave para la domiciliarización, es decir, el punto desde el cual se pagan servicios, se obtienen créditos o se reciben entregas.

En cuanto al tema de vivienda, Mónica identificó dos problemas principales para el centro. En primer lugar, el Déficit Cuantitativo que se refiere a cuando más de dos hogares viven bajo el mismo techo y comparten instalaciones, esto apela a la necesidad de que cada unidad familiar tenga una vivienda separada. En segundo lugar, el Déficit Cualitativo que implica viviendas en mal estado y que deben restaurarse. Esto se mide a través de la disponibilidad, los servicios básicos, la calidad de la estructura y el hacinamiento.

A través de la vivienda y el espacio se delimita el Perímetro Urbano de Medellín, una medida administrativa que funciona para el cobro de impuestos. Para estudiar esto la expositora realizó un pequeño recorrido histórico. La primera delimitación que se estableció en Medellín fue en 1905, en el sector del centro. En esta zona comenzaron a desarrollarse diversos tipos de vivienda, entre ellos los Barrios de Obreros desde 1912, los Edificios de Renta construidos entre 1930 y 1940 para las clases altas, y los Multifamiliares con Comercio en la década de 1940, edificios que combinaban comercio en el primer piso con vivienda en los pisos superiores, los cuales siguen siendo muy característicos de la ciudad.

En 1945, con el Plan Piloto Wiener y Sert, se realizaron enmiendas y mejoras a las construcciones existentes, además de plantearse nuevos barrios y edificios públicos. A partir de 1980, el centro de Medellín cayó en el olvido por parte del Estado. Aunque actualmente el centro sigue siendo habitado, las formas de ocupación no siempre quedan registradas en fuentes oficiales, lo que alimenta el imaginario social de que esta zona está deshabitada.

Por otro lado, la ponente tomó como fuente los Planes de Ordenamiento Territorial (POT), que entre 1999 y 2006 realizaron algunas renovaciones y mejoras en zonas como Boston, Parque Bolívar y El Perpetuo Socorro. Desde el POT de 2014 no se han visto propuestas fuertes para el mejoramiento de vivienda en el centro.

No obstante, hoy en día, existen otras formas de habitar el centro que la ponente mencionó y exploró. Por un lado, están los Lugares Especiales de Alojamiento (LEA) como instituciones educativas, centros de rehabilitación, y casas de paso indígena. Se encuentran también los inquilinatos y las viviendas para estudiantes debido a la cercanía de instituciones educativas y universidades.

Mónica mencionó el fenómeno de la gentrificación en el centro de Medellín, impulsado por modalidades como Airbnb. Se estima que aproximadamente 960 viviendas en la Comuna 10 han sido retiradas del mercado para residentes colombianos, quedando disponibles únicamente para turistas. Esto ha causado un aumento significativo en los precios, donde una noche puede superar el millón de pesos colombianos e incluso alcanzar los tres millones.

Finalmente, la ponente concluyó señalando los riesgos que enfrentan los habitantes del centro, tales como el desalojo, la vivienda inadecuada, la falta de disponibilidad, la vivienda subdividida y los contratos abusivos de arrendamiento.

En su conferencia, la profesora Mónica logró explorar una faceta poco reconocida y estudiada del centro: su residencialidad. En Medellín se ha construido un fuerte imaginario del centro como una zona poco habitada y con poca construcción de vivienda. Es común la idea de que el centro está ocupado únicamente por habitantes de calle o mujeres trabajadoras sexuales.

Sin embargo, a través de fuentes y evidencias históricas, se mostró una imagen distinta del centro como un lugar de residencia y vitalidad. Estos sustentos también permitieron entender los factores por los cuales el centro hoy está menos habitado, así como elementos evidenciados en otras conferencias, como el proceso de periferización del centro.

La ponente logró evidenciar como el centro sigue comportándose como el núcleo de la ciudad, es el lugar con mayor accesibilidad a los servicios básicos y gran parte de los trabajadores de la población medellinense tiene sus puestos laborales allí.

Se planteó la discusión sobre cómo se está moviendo el mercado inmobiliario en la zona y cómo es su visibilidad, sacando a la luz fenómenos importantes como la gentrificación causada por modalidades como Airbnb. Esto genera cuestionamientos en la población: ¿Hasta cuándo el centro estará destinado para turistas y no para la sociedad medellinense? Asimismo, surgen necesidades urgentes de buscar maneras de equilibrar estos procesos, a través de políticas sensibles conscientes de las realidades locales.

La invitación final de la conferencia podría ser replantear estrategias como los POT y comenzar a pensar en la rehabilitación o mejora de la vivienda existente dentro del centro.  Ser capaces de reconocer todas las ventajas que tiene el centro como lugar de residencia, en lugar de menospreciarlo por el imaginario negativo que se ha creado de ‘‘mal vividero’’.

Panel: Los aciertos del centro.

Ponentes: Natalia Castaño y Carlos Medina.

Moderador: Luis Fernando González.

A diferencia del primer panel del seminario, centrado en los posibles fracasos del centro, este segundo panel se enfocó en los aciertos de esta zona de la ciudad. Los ponentes invitados fueron Natalia Castaño, arquitecta y Magíster en Paisaje, Medio Ambiente y Ciudad por la Universidad Nacional de La Plata, quien ha liderado varios proyectos en el Valle de Aburrá y Antioquia con el equipo de Centro Urbam de la Universidad Eafit; y Carlos Medina, ingeniero civil con maestría y doctorado en Economía por la Universidad de Nueva York, y actual gerente técnico de la sucursal Medellín del Banco de la República. La moderación estuvo a cargo de Luis Fernando González, profesor de la Escuela del Hábitat, arquitecto, Magíster en Estudios Urbano Regionales y Doctor en historia.

El moderador inició la conversación con un aspecto que se ha olvidado recientemente en la población medellinense y es valorar el significado que desde le presente tiene el centro para la ciudad.

Luis Fernando inició el debate destacando importantes factores que evidencian los aciertos del centro de Medellín. En primer lugar, que hasta el día de hoy continúa siendo el núcleo simbólico, material e inmaterial de la ciudad, con su ubicación establecida en 1675 en el Parque Berrío. Es el área urbana con la mayor concentración de bienes culturales y patrimoniales que sirven como soporte primordial de la memoria histórica, albergando archivos clave como el Archivo Histórico de Antioquia y el de Medellín. El centro también es un espacio cultural diverso, reflejado en su pluralidad étnica: ‘‘el 60% de sus habitantes en 1778 eran personas negras esclavizadas’’[20]. Por otro lado, ofrece una amplia oferta cultural con museos y entidades como la red cultural del Banco de la República y el Museo de Antioquia. También ha funcionado como un espacio de anonimato, siendo un ‘refugio’ para habitantes y parejas homosexuales. Finalmente, el centro cumple una función significativa en la economía y contribuye considerablemente al Producto Interno Bruto local y nacional.

Por su parte, el ponente Carlos Medina, desde una perspectiva económica, enfatizó el acierto del centro por su importancia para la movilidad de la ciudad. Es un sector con acceso desde todos los barrios y funciona como foco gubernamental, económico, histórico y cultural. En este punto, la institucionalidad ha llevado mejoras como los Metrocables, el Tranvía y el Metroplús, que no solo han renovado la movilidad, sino que han mejorado la calidad de vida de barrios periféricos, han reducido los tiempos de viaje y han disminuido la propagación del crimen aumentando el empleo formal y la valorización de propiedades. A pesar de esto, el ponente mencionó que el centro sigue funcionando como un ‘‘imán de criminalidad’’[21]; muchos actores delictivos se desplazan hasta el centro para cometer los delitos y aún existen muchísimos problemas con la legalización de la informalidad.

A partir de esta reflexión, Luis Fernando realizó una importante acotación. Temas como la criminalidad, el desempleo y la informalidad no pueden tratarse únicamente como problemas coyunturales del centro, sino que hablan más de una cuestión estructural del país entero. Por lo tanto, estas problemáticas deben solucionarse fuera del centro, por parte de las instituciones que gobiernan en Colombia.

Natalia Castaño, comprendió el centro como un acierto en el ámbito de que es un escenario de aprendizaje que revela la gran complejidad de la sociedad, incluyendo temas como la desigualdad y la informalidad. Asimismo, propuso diversas estrategias que podrían llegar a potencializar en gran medida el centro de la ciudad. Habló de la importancia de la quebrada Santa Elena para la recuperación de la relación del centro con su propia naturaleza. Propuso destapar la quebrada por partes, tal y como se cubrió en su momento, para crear un eje ambiental que podría, en gran medida, mejorar problemáticas como el clima y la contaminación. Para la ponente la importancia de la Santa Elena es un elemento crucial para la redefinición del centro.

El moderador desenlazó la conversación con la siguiente pregunta: ‘‘¿Qué atributos incentivar en el centro?’’[22].

Natalia enfatizó en la importancia de que los propios ciudadanos mejoren su relación con el centro. Hoy en día, el 40% de los visitantes van al centro por la actividad comercial y solo el 4% por las ofertas culturales. Por esta razón, consideró crucial la reconstrucción de una conexión emocional profunda de la sociedad con el centro de Medellín.

Luis Fernando, por su parte, finalizó con la siguiente reflexión: ‘‘el centro tiene virtudes y aciertos, muchos de estos siguen esperando una política pública que los respalde. Una política que los ha abandonado. El centro está esperando que se potencien sus virtudes’’[23].

Esta conclusión dejó un particular sentimiento agridulce dentro del público. Pues se hizo evidente que la solución a los problemas del centro no solo pasa por intervenciones internas, sino por políticas de ciudad que atenúen la presión sobre el centro, el cual sigue siendo esencial para la vida urbana, cultural y económica de los civiles que residen en Medellín.

Además, es un sector fundamental en la construcción de la identidad como medellinenses, tanto por su historia como por su simbolismo. Por eso, se vuelve crucial restablecer la conexión emocional con el centro. Esta cuestión la hizo evidente el moderador Luis Fernando al mencionar que ‘‘Medellín es una ciudad que poco valoró su centro urbano y le tiene miedo a la Historia, porque encara a las élites’’[24]. Una sociedad que repele su propia historia y su centro tradicional debe replantearse múltiples cuestiones.

El centro, aunque criticado por la colectividad, refleja los comportamientos y características de una población medellinense marcada por la segregación y la criminalidad. El panel ofreció perspectivas desafiantes, señalando que comúnmente se ve el centro como generador de sus propios problemas, cuando en realidad estas problemáticas cuestionan las estructuras que han regido la ciudad desde que fue erigida en noviembre de 1675. Además, demuestra las dinámicas que ha adoptado el país en su trayectoria histórica en cuanto al gestionamiento de los centros en las principales ciudades. Los defectos del centro son un reflejo directo de los vacíos estructurales de todo un país.

Es gracias a estos análisis que las perspectivas de los ponentes y el moderador se vuelven tan valiosas y enriquecedoras para la conversación que estableció el Seminario de Perspectivas Urbanas. Asimismo, hubo un fuerte equilibrio en el reconocimiento de los aciertos del centro, pero también en visibilizar los vacíos y las necesidades que enfrenta. Este diálogo se convierte en un llamado directo a la acción concreta en el ámbito de la política pública.

Panel: Narrativas en disputa.

Ponentes: Juli Zapata, María Eugenia Morales y Juan Fernando Ospina.

Moderadora: Cristina Vélez Valencia.

El panel que finalizó el Seminario estuvo liderado por tres potentes voces: Juli Zapata, curadora e investigadora del Museo de Antioquia, artista y activista travesti; María Eugenia Morales, licenciada en filosofía, Magíster en ciencias políticas, docente e investigadora con énfasis en estudios afrocolombianos; y Juan Fernando Ospina, fotógrafo y director del periódico Universo Centro. La moderadora fue Cristina Vélez Valencia, historiadora, Magíster en historia y Doctora en filosofía, actualmente decana de la Escuela de Administración en la Universidad Eafit.

La conversación se centró en la exploración del Centro de Medellín como un espacio vivido cotidianamente por múltiples personas. En esta ocasión, se contó con la perspectiva de tres de ellas. La conversación inició con el siguiente argumento de la moderadora: ‘‘¿Cómo ha cambiado la historia que ustedes mismo cuentan sobre el centro de Medellín?’’[25].

El primero en contestar fue Juan Fernando, quien narró que para él el centro es el lugar más acogedor y donde más se siente en casa. Concordó también con lo mencionado en el panel anterior, afirmando: ‘‘Siempre hablamos del centro como si fuera el origen del mal. Es una sociedad llena de males que se concentran en el centro’’[26]. Afirmó que los problemas que enfrenta Medellín terminan aterrizando siempre en su centro; sin embargo, él sigue prefiriendo, por encima de todo, la diversidad y vitalidad que encuentra en este espacio.

Por otro lado, Juli Zapata mencionó que su relación con el centro ha cambiado mucho a lo largo del tiempo. En su infancia sentía miedo debido al imaginario de peligro que le inculcaron en su casa. Sin embargo, se vio afortunada de tener la experiencia de estudiar en una universidad pública, que casi por obligación la llevó a conocer el ‘‘universo’’[27] que puede ser el centro. Su conexión con este sector se volvió más intensa cuando conoció los aspectos de lucha y resistencia que las agrupaciones Trans y Travesti de Medellín poseen allí. Para ella, hoy en día, es un espacio ‘‘vibrante y de resistencia’’[28].

María Eugenia, mencionó que desde muy pequeña tuvo una relación cercana con el centro, pues su mamá trabajaba como comerciante en este sector: ‘‘Ella siempre decía que en el centro hay que andar ligero, como a la carrera. el centro me representaba la vida a la carrera’’[29]. Hoy en día, para María Eugenia, el centro representa la manera de mostrar la identidad, esto lo hace a partir de un importante espacio que ha construido llamado Ubuntu, el cual describe como un lugar de resistencia y culturalidad.

Cristina continuó con la siguiente pregunta: ‘‘¿En el centro de Medellín donde se ubicarían ustedes, en el anonimato o la resistencia?’’[30].

María Eugenia, expresó que desde su postura se ubica en el espacio de resistencia y reexistencia. Mencionó que durante su vida ha enfrentado la imagen de Medellín como una ‘‘sociedad blanca’’[31] y, por ello, se resiste a pensar que sus hijos no pertenecen a la sociedad por ser afros. Esta es la razón por la cual, para ella, el centro es un espacio de resistencia, ya que a partir de él ha construido otras narrativas, reinventándose como ciudadana y como mujer negra.

Ante la cuestión entre resistencia y anonimato, Juli Zapata se ve en un transitar constante, donde a veces se refugia en el anonimato. Aunque mencionó que, habitando el centro constantemente, se construyen relaciones con las demás personas, por lo cual este anonimato comienza a desvanecerse con el tiempo. 

Frente a esta dicotomía, Juan Fernando priorizó la comodidad que siente dentro del centro, sin centrarse en elegir entre anonimato y resistencia. Enfatizó que lo verdaderamente importante para él es la calidad, la riqueza y la diversidad de las personas que se conocen allí.

Sucesivamente, Cristina planteó la siguiente pregunta: ‘‘¿Dónde está la frontera del centro para ustedes?’’[32].

Para Juan Fernando esta delimitación ha cambiado mucho a lo largo del tiempo. Durante un periodo las fronteras del centro eran la Calle 33 por San Diego y el Río Medellín. Sin embargo, declaró que actualmente el centro se comporta como un lugar mucho más amplio y diverso.

María Eugenia, no concibió un límite físico sino múltiples barreras simbólicas e identitarias. Como ejemplo de esto identificó lugares como Tutunel en el Parque San Antonio, San Pachito o el Pasaje Cervantes, los cuales ofrecen comidas, bebidas y libros del Pacífico colombiano. Para ella son espacios afro de encuentro y resistencia.

Para Juli Zapata las fronteras del centro se hacen perceptibles cuando se montan los alumbrados de la navidad. No obstante, consideró que el centro es tan diverso que tiene una gran cantidad de fronteras que muchas veces se establecen con fuerza y otras veces se desdibujan.

Los ponentes identificaron la existencia de otro tipo de fronteras, aquellas que separan la versión idealizada y turística del centro de los lugares peligrosos donde abunda la criminalidad. Estos espacios son la Plaza Botero y el Museo de Antioquia.

La conversación derivó en la pregunta de la moderadora: ‘‘¿Quién manda en el centro?’’[33].

Juan Fernando respondió que, para él, lo que siempre termina dominando la ciudad es la plata. Existe una alianza público-privada entre actores legales e ilegales que mantienen el control del centro.

Juli Zapata no supo identificar totalmente quiénes controlan el centro; para ella estos actores habitan un espacio en blanco.

María Eugenia sugirió que quien manda en el centro es el ser ‘‘más normatizado, más aceptado, más heteronormal, el más blanco, el más hombre’’[34]. Es lo que, para ella, sigue dirigiendo el centro de Medellín.

Posteriormente la moderadora les pidió a los panelistas que hablaran del centro desde sus perspectivas profesionales.

Como artista y activista, Juli Zapata describió el centro como un espacio libre y vibrante, que permite expresar y explorar temas que en otros sectores no se atreven a abordar. Destacó que ha encontrado allí una gran posibilidad de transformación y reafirmó que el centro sigue siendo la zona artística y cultural más importante de la ciudad.

Juan Fernando, como fotógrafo, consideró que el centro es el lugar ideal para trabajar con la expresión humana. Su interés profesional radica en lo vivencial, en aprender y empaparse de la humanidad, por esta razón el centro es un lugar tan valioso para él.

María Eugenia, desde su mirada como filósofa y docente, identificó que el centro ofrece a las personas la oportunidad de mostrar, resignificar y transformar sus historias. Considera que es el lugar donde se logran cambiar las estructuras hegemónicas, y es allí donde se plantean los principales cambios de la ciudad.

Las preguntas que concluyeron el panel fueron: ‘‘¿Cómo ven ustedes envejecer en el centro? ¿Cómo se envejece en el centro?’’[35].

Para Juan Fernando, el centro representa una oportunidad para que muchas personas con bajos recursos económicos envejezcan y terminen sus vidas de manera digna. Destacó que en este sector no se siente la soledad, que muchas veces conlleva la vejez, pues se puede salir a la calle, conversar y compartir un café.

Juli zapata mencionó que encuentra la vejez en el centro ‘‘jugando ajedrez, dominó, charlando, tomando tinto y bailando’’[36]. Asimismo, afirmó que se ha topado con una vejez que se ha visto obligada a seguir trabajando, incluso como vendedores ambulantes. Para ella el envejecer en el centro es un aspecto lleno de contrastes.

María Eugenia afirmó que ella misma está envejeciendo en el centro. Reconoció que este sector ofrece una gran accesibilidad a servicios y tiene la capacidad de crear comunidades que se acompañan. Sin embargo, desde su experiencia personal, envejecer en el centro implica vivir ‘‘a la carrera’’, lo cual contradice su deseo de finalizar su vida de manera lenta y tranquila.

En el espacio de preguntas que se le abrió al público, uno de los espectadores ofreció una interesante perspectiva histórica, señalando que el concepto de ‘‘el centro’’ siempre fue un lugar donde la población podía abastecerse de servicios, realizar gestiones ante el poder político o el comercio. Reflejó cómo el centro se ha configurado por lo que es y lo que lo caracteriza desde hace muchos años atrás.

A manera de conclusión para la jornada del Seminario, este panel fue un cierre adecuado que profundizó en varios aspectos presentados a lo largo de las conferencias: la vitalidad, diversidad y complejidad del centro; la resiliencia de este espacio; las oportunidades y potencialidades que ofrece; las comunidades y actores importantes que allí actúan; el imaginario construido en torno a este sector; y el centro como una configuración geográfica estratégica.

Este panel conectó más con la experiencia personal de cada ponente, exponiendo una visión más sensible y humana del centro de la ciudad. Se trataron aspectos importantes como el miedo que se inculca desde los hogares en Medellín, la mayoría de las veces hacia los niños y la juventud, reforzando el corrosivo imaginario que se ha formado del centro.

La conversación hizo tangible el poder simbólico del centro, que, desde múltiples perspectivas, ha impactado directamente la vida de quienes lo habitan, transformándolos y brindándoles nuevas oportunidades de resignificación y crecimiento personal. Se abordó esta capacidad desde las ambigüedades tan características del centro, que es capaz de moverse tanto en la resistencia como en el anonimato, y de lidiar con sus problemas y sus espacios de posibilidades.

Son estas dualidades del centro las que los ponentes identificaron como sus cualidades más mágicas, y es precisamente eso lo que lo hace tan diverso, vibrante y plural. Son estas características permiten que una gran variedad de profesiones y actividades se desarrollen dentro de sus fronteras.

Se derribaron nociones actuales que conciben que el centro está perdiendo relevancia y desmeritándose, demostrando que, por el contrario, el centro ha ampliado sus fronteras y continúa siendo un espacio transversal en la vida de los medellinenses.

Estos debates abren un debate fundamental sobre el futuro del centro de Medellín, un espacio que debe recibir la misma atención y valoración que la importancia que tiene para las personas que diariamente lo habitan, visitan y trabajan en él.

Conclusión

La jornada del Seminario de Perspectivas Urbanas: Diálogos sobre el centro de Medellín enriqueció, desde diversos puntos de vista, la idea que el público tenía sobre este espacio representativo de la ciudad.

Uno de los principales aportes de las conferencias fue el reconocimiento unánime de que el centro sigue siendo un espacio transversal para la vida de los habitantes de Medellín en aspectos laborales, económicos, jurídicos, políticos, sociales y culturales.

Se evidenció que, si bien existen tanto falencias como virtudes en el centro, resulta injusto concebirlo desde una mirada puramente pragmática o dicotómica.  El centro va más allá de sus partes buenas y malas; se comporta como un espacio sumamente simbólico e identitario de la ciudad, que ha sido esencial desde la fundación de la Villa en noviembre de 1675.

Durante la jornada la conmemoración de la erección de Medellín hace 350 años se convirtió en un aspecto central, que directa o indirectamente, influía en cada uno de los argumentos profundizados en las conferencias. Desde planteamientos históricos, se demostró la importancia de que la población conozca su historia para comprender cómo se ha desarrollado la ciudad hasta hoy.

Una de las grandes conclusiones que quedan de las conferencias es la gran ausencia de la institucionalidad respecto al centro. El imaginario peyorativo que se ha creado del centro de Medellín a lo largo de la historia ha ocasionado la displicencia de los gobiernos, que, aunque en los últimos 20 años se han empeñado en ‘‘revitalizar’’ este sector urbano, sus propuestas se han quedado en el aire. Esto destaca la urgencia de una mayor presencia y acción por parte de las políticas públicas para que el centro pueda ser disfrutado plenamente por todas las ciudadanías de Medellín.

Las conversaciones también demostraron la fuertes necesidad de introducir reformas ambientales al centro, como el reverdecimiento de sus espacios, destapar la quebrada Santa Elena y fomentar parques y vegetación, estrategias que podrían representar herramientas eficaces contra la contaminación ambiental y sonora, dos de los grandes problemas actuales que enfrenta la ciudad.

Asimismo, se estableció una alerta en problemáticas como la gentrificación y el foco de atención en el turismo, reclamando la necesidad de centrarse en los sectores y actores que realmente habitan y trabajan en el centro, en vez de limitarse a embellecer espacios para promover visitas extranjeras.

Los diferentes ponentes, panelistas y moderadores, ofrecieron perspectivas importantísimas, investigaciones sumamente ricas y aportes esenciales para ver y apreciar al centro por lo que realmente es: un espacio lleno de subjetividades, memorias y diversidad, pero sobre todo lleno de grandes potencialidades.

El evento concluyó con el compromiso del Banco de la República de seguir generando espacios de discusión sobre el Centro de Medellín, lo cual es esencial para promover estrategias, soluciones y políticas que verdaderamente se focalicen en este sector tan importante para la ciudad.

Bibliografía

  • Arango Marín, Miguel. Celebración de los 350 años de Medellín. Conferencia en el seminario ‘‘Perspectivas Urbanas: Diálogos sobre el centro de Medellín’’, Banco de la República, 17 de octubre de 2025.
  • Arboleda Guzmán, Elizabeth. El centro como periferia de Medellín. Conferencia en el seminario ‘‘Perspectivas Urbanas: Diálogos sobre el centro de Medellín’’, Banco de la República, 17 de octubre de 2025.
  • Castaño, Natalia y Carlos Medina. Los aciertos del centro. Moderado por Luis Fernando González. Panel en el seminario ‘‘Perspectivas Urbanas: Diálogos sobre el centro de Medellín’’, Banco de la República, 17 de octubre de 2025.
  • Mejía Escalante, Mónica. La vivienda en el centro. Presencia de la vivienda en el centro de la ciudad. Conferencia en el seminario ‘‘Perspectivas Urbanas: Diálogos sobre el centro de Medellín’’, Banco de la República, 17 de octubre de 2025.
  • Restrepo, Camilo y Camilo Quintero. Los fracasos del centro. Moderado por Marí del Rosario Escobar. Panel en el seminario Perspectivas Urbanas: Diálogos sobre el centro de Medellín’’, Banco de la República, 17 de octubre de 2025.
  • Zapata, Juli, María Eugenia Morales y Juan Fernando Ospina. Narrativas en disputa. Moderado por Cristina Vélez Valencia. panel en el seminario ‘‘Perspectivas Urbanas: Diálogos sobre el Centro de Medellín’’, Banco de la República, Banco de la República, 17 de octubre de 2025.

Referencias bibliográficas

[1] Miguel Arango Marín, Celebración de los 350 años de Medellín, conferencia en el seminario ‘‘Perspectivas Urbanas: Diálogos sobre el centro de Medellín’’, Banco de la República, 17 de octubre de 2025.

[2] Arango Marín, Celebración de los 350 años.

[3] Arango Marín, Celebración de los 350 años.

[4] Arango Marín, Celebración de los 350 años.

[5] Elizabeth Arboleda Guzmán, El centro como periferia de Medellín, conferencia en el seminario ‘‘Perspectivas Urbanas: Diálogos sobre el centro de Medellín’’, Banco de la República, 17 de octubre de 2025.

[6] Arboleda Guzmán, El centro como periferia.

[7] Arboleda Guzmán, El centro como periferia.

[8] Arboleda Guzmán, El centro como periferia.

[9] Camilo Restrepo y Camilo Quintero, Los fracasos del centro, moderado por María del Rosario Escobar, panel en el seminario "Perspectivas urbanas: diálogos sobre el Centro de Medellín", Banco de la República, 17 de octubre de 2025.

[10] Restrepo y Quintero, Los fracasos del centro.

[11] Restrepo y Quintero, Los fracasos del centro.

[12] Restrepo y Quintero, Los fracasos del centro.

[13] Restrepo y Quintero, Los fracasos del centro.

[14] Restrepo y Quintero, Los fracasos del centro.

[15] Restrepo y Quintero, Los fracasos del centro.

[16] Restrepo y Quintero, Los fracasos del centro.

[17] Restrepo y Quintero, Los fracasos del centro.

[18] Mónica Mejía Escalante, La vivienda en el centro. Presencia de la vivienda en el centro de la ciudad, conferencia en el seminario ‘‘Perspectivas Urbanas: Diálogos sobre el Centro de Medellín’’, Banco de la República, 17 de octubre de 2025.

[19] Mejía Escalante, La vivienda en el centro.

[20] Natalia Castaño y Carlos Medina, Los aciertos del centro, moderado por Luis Fernando González, panel en el seminario ‘‘Perspectivas Urbanas: Diálogos sobre el centro de Medellín’’, Banco de la República, 17 de octubre de 2025.

[21] Castaño y Medina, Los aciertos del centro.

[22] Castaño y Medina, Los aciertos del centro.

[23] Castaño y Medina, Los aciertos del centro.

[24] Castaño y Medina, Los aciertos del centro.

[25] Juli Zapata, María Eugenia Morales y Juan Fernando Ospina, Narrativas en disputa, moderado por Cristina Vélez Valencia, panel en el seminario ‘‘Perspectivas Urbanas: Diálogos sobre el centro de Medellín’’, Banco de la República, 17 de octubre de 2025.

[26] Zapata, Morales y Ospina, Narrativas en disputa.

[27] Zapata, Morales y Ospina, Narrativas en disputa.

[28] Zapata, Morales y Ospina, Narrativas en disputa.

[29] Zapata, Morales y Ospina, Narrativas en disputa.

[30] Zapata, Morales y Ospina, Narrativas en disputa.

[31] Zapata, Morales y Ospina, Narrativas en disputa.

[32] Zapata, Morales y Ospina, Narrativas en disputa.

[33] Zapata, Morales y Ospina, Narrativas en disputa.

[34] Zapata, Morales y Ospina, Narrativas en disputa.

[35] Zapata, Morales y Ospina, Narrativas en disputa.

[36] Zapata, Morales y Ospina, Narrativas en disputa.

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