Entrada libre
A la indiferencia cotidiana del que pasa de afán sin mirar, al oficio que pierde relevancia por la tecnología, a la época más moralista de la sociedad, a una pandemia que arrasó con tanto. Quedarse, preservando un legado familiar, sobreviviendo a la expansión urbana que todo lo moderniza, ocupando un espacio en la historia del lugar más frenético que tiene Medellín, su corazón. En una ciudad que no tiene centro histórico, donde se tumban y se cierran lugares para abrir otros más rentables, persisten sitios, personas, ejercicios que se resisten a desaparecer, que responden con cierta rebeldía a la modernidad que todo lo quiere copar, aun cuando en el pasado fueron pioneros de ella.
En el Mes del Patrimonio, la Tertulia Amigos de Siempre nos invita a reconocer esas persistencias que sostienen la memoria de la ciudad. Más que recordar el pasado, es una oportunidad para escuchar las historias de quienes han decidido quedarse, cuidar y transmitir un legado que aún hoy da sentido al centro de Medellín. Porque el patrimonio no habita únicamente en los edificios o los objetos, sino también en las personas, los oficios y las prácticas que se niegan a desaparecer.