Entrada libre
Inscripción previa
Cupos limitados
En las montañas de Nariño, donde el viento susurra secretos ancestrales, las manos de los artesanos tejen historias en hilos de colores. Cada hebra, un suspiro del pasado, cada nudo, un lazo con la tierra que los vio nacer.
El arte de la hilandería es un canto silencioso, una danza de dedos que transforma la lana en poesía tangible. Los telares, guardianes de la memoria, vibran con el ritmo de generaciones que han encontrado en el tejido una forma de hablar sin palabras.
En cada guanga, se entrelazan sueños y recuerdos, se tejen esperanzas y se preservan tradiciones. Los colores vivos reflejan la alegría de un pueblo que, a pesar del tiempo, sigue firme en su identidad. Los patrones, complejos y hermosos, son mapas de una cultura que se niega a desaparecer.
Las manos de los hilanderos son como raíces profundas, conectando el presente con el pasado, y cada pieza creada es un testimonio de resistencia y amor por lo propio. En Nariño, el arte de la hilandería no es solo una técnica, es un legado vivo, un puente entre lo que fue y lo que será.
Sobre la tallerista
Martha Socorro Cáliz
Esta mujer de 62 años lleva en sus manos la memoria viva de su pueblo Pastos. Desde los 12 años, en medio de las labores del campo, hilos y colores, aprendió de su madre el arte ancestral de la hilandería y el tejido en guanga, una tradición que ha perdurado por generaciones dentro de la etnia de los Pastos.
Hoy, la señora Martha, desde la vereda Soledad en la ciudad de Ipiales, sigue tejiendo no solo fibras, sino también historias y emociones con su excelente don de gente y su gran capacidad como artesana. Ella refleja el amor por sus raíces, el respeto por la tierra y la fuerza de una cultura que resiste al olvido. Su dedicación no solo preserva el arte del tejido y el hilado, sino también la esencia misma de su comunidad.
Martha no es solo una artesana; es guardiana de saberes, transmisora de identidad y ejemplo de cómo el arte puede ser un puente entre el pasado y el presente. Con cada guanga que sale de sus manos, nos recuerda que nuestras raíces siguen vivas en los hilos que conectan generaciones.
Le invitamos a conocer la exposición Molas capas de sabiduría