La carrera del artista brasileño Vik Muniz está asociada a la imagen, los símbolos y signos de uso común, generalizados o específicos. Nacido como Vicente José de OIiveira Muniz, dejó su ciudad natal Sao Paulo para embarcarse en el extranjero a desempeñar diversidad de oficios y emprender así una nueva vida. Recorrió los museos de Nueva York donde observaba multitudinarias filas de personas aguardando turno para observar obras famosas como una pintura de Rubens, quien retrató a su hija Clara Serena. Muniz le llamó la atención ver como las personas ingresaban al espacio y se detenían en un punto exacto para contemplar la obra. Pigmentos y manchas atrajeron también la atención del artista brasileño, quien se deleitó con la transformación del momento sublime entre el espectador y la obra. A partir de este momento, Muniz retó al espectador al presentarle una identidad ambigua que hiciera dudar de su percepción. El uso de objetos comunes o ancestrales y elementos irrisorios le permitieron engañar el discernimiento del observador que contemplaba sus obras, provocando así sensaciones de humor e ideas absurdas.
En la búsqueda de contundentes formas de comprometer la percepción de las persona, Muniz utilizó el ocio y la sencillez con el que la gente observaba la vida a su alrededor. Por ejemplo, la acción de observar las nubes cambió el paradigma de entender cómo y por qué las personas se fascinan por algo tan simple. Con el uso de algodón e hilos de pescar, el artista engañaba la visión de las personas al preguntarse estas por su significado e incluso presentar elementos ambiguos que las llevara a pensar en múltiples interrogantes sin respuesta determinada. La percepción humana es un recurso que está constantemente presente en la obra de Vik Muniz pues obliga a hacer conciencia del cuerpo y la obra o imagen que se está mirando. Más allá de una ilusión, el uso de elementos no convencionales como puntillas, azúcar, chocolate, diamantes, salsas, caviar, espagueti o mermelada renueva la lectura de imágenes y genera la creación de interrogantes sobre lo que se está viendo, como una manera de explicar la realidad y la esencia de los objetos ¿es o no es?
Las diversas acciones creativas presentes en el trabajo de Vik Muniz como untarse, impregnarse y fascinarse, le hacen ver lo esencial y lo interesante del arte. No es de su interés estar catalogado como dibujante o pintor ni ligar su obra a un estilo; simplemente el propósito de su obra es abordar la materialidad desde lo ya hecho en la historia del arte. En términos prácticos, su obra se recontextualiza, se reedita y se transforma con el hecho de traducir y trasladar una imagen a otro medio. Basado en la obra del artista alemán Gerhard Richter quien desarrolló la fotopintura como medio expresivo y se desligó de la interpretación académica del arte, Vik Muniz se aventura hacia nuevas lecturas de la imagen y su comunicación indirecta con el espectador a partir de sensaciones. Esto último se interesa por crear un juego permanente con las personas que miran intempestivamente una obra suya u otras que observan con detenimiento los materiales que la componen, como una manera de implementar un laboratorio visual novedoso.
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