Los inicios de los años cincuenta sorprenden a los habitantes de Bogotá con sucesos que ya se habían gestado y anunciado mucho antes de ocurrir el Bogotazo, como el cierre definitivo del tranvía y la clausura de las últimas cuatro cuadras peatonales de la calle Real, entre la calle once y la avenida Jiménez, para permitir el paso vehicular, lo que eliminó de un tajo la acostumbrada tertulia callejera.
La ciudad se extendía, a la par que aumentaba su número de habitantes debido, entre otras causas, al desplazamiento forzado de miles de familias por la Violencia. Durante este decenio, los medios impresos seguían adquiriendo las imágenes que ofrecían los reporteros gráficos independientes. Las fotografías de Sady González aparecían en las primeras páginas de la prensa local. Era tal su reconocimiento que incluso lo llamaban de otras latitudes para cubrir eventos especiales. Fueron tantos y tan variados los sucesos que durante esos años registró con su cámara, que es imposible clasificar su labor en un género específico. Sady lo fotografió todo y todo lo registró. Su extraordinario olfato periodístico lo llevó a estar, casi siempre, en el lugar de la noticia.
En 1966 el presidente Carlos Lleras Restrepo, amigo y compañero de colegio, lo seduce para que trabaje con él. Sady entra a ocupar el recién creado cargo de fotógrafo de Palacio, en el que se desempeñaría durante los siguientes cuatro periodos presidenciales. Desde allí continuaría siendo el reportero gráfico de primera línea, testigo de excepción de los principales acontecimientos nacionales.
“Partidos entre las selecciones de Colombia, Paraguay, Argentina y Uruguay. A las dos de la tarde de ayer, setenta mil personas colmaban el estadio El Campín en delirante expectativa por el magnífico que se le presentaba en la reinauguración del coliseo deportivo. Esta fotografía fue tomada por nuestro reportero gráfico Sady González desde el tetramotor de LANSA HK332”. El Tiempo, 20 de julio de 1951.
“Los pilotos Luis Duque y Juan Arias, corredores venezolanos que participarán en la Carrera Grancolombiana, Quito, Bogotá y Caracas, que tanto entusiasmo ha despertado. Corren en representación del Estado de Lara” Revista Cromos, 14 de enero de 1950

