La obra del artista colombiano Luis Caballero realizada durante tres décadas, entre los años sesenta y los noventa, tiene como propósito resaltar la representación del cuerpo masculino desnudo. El desarrollo de su obra abarca tres estilos claves: una inicial, esquemática, expresiva y abstracta; la segunda con toques clasicistas y naturalistas y la última de carácter expresionista en la que la abstracción recobra su relevancia. Cada una de estas etapas recoge un interés particular por representar determinadas partes del cuerpo como torsos y miembros, en gestos intencionalmente exagerados. Usualmente Caballero centraba su atención en un solo personaje, pero en ocasiones mezclaba otros que se envuelven en diferentes acciones. Dichas situaciones pueden generar en el espectador dos posturas claras: la contemplación serena o la incertidumbre y curiosidad por las luchas y tensiones presentes en las obras.
Deseo, tormento y pasión son los tres ejes que aborda la exposición retrospectiva sobre Luis Caballero. Acontecimientos pasados de su vida relacionados con la religión y la tradición artística, al igual que diversas dimensiones culturales del siglo XX alusivas a la percepción del cuerpo cambiarían el sentido de la representación corporal en la obra de Caballero. La primera etapa artística de él está enmarcada por los primeros años de estudios en arte en la Universidad de los Andes a comienzos de los años 60, el primer premio obtenido en la Bienal de Coltejer en Medellín en 1968 y su decisión de radicarse en París de manera indefinida. Las obras elaboradas en este periodo se caracterizan por la búsqueda de un lenguaje artístico dentro del expresionismo abstracto, la nueva figuración y el arte pop; también coincide con la exploración que realizó Caballero a numerosas obras de Velázquez, Miguel Ángel, Rubens, Rembrandt y Bacon en museos europeos. En este sentido, el lenguaje expresivo denota cambios a partir de la influencia que Francis Bacon tuvo en el artista colombiano, donde líneas geométricas y orgánicas interactúan en contrastes de color. En esta misma etapa también destaca la definición de la identidad sexual de las figuras que interactúan entre sí o con el paisaje.
La segunda etapa artística de Caballero coincide con su llegada a París en 1968 y se extiende hasta finales de la década de los 80. La inclusión de modelos masculinos en sus obras, la realización de imágenes homoeróticas y la decisión de volver al dibujo y a la pintura clásica, definieron un interés supremo por evidenciar la belleza del desnudo masculino, los gestos de éxtasis y el dolor en el encuentro/desencuentro de los cuerpos que se desean mutuamente. Es igualmente destacable de esta etapa artística de Caballero su enfoque temático orientado a la representación y la metáfora entre erotismo y muerte, dualidad muy presente en gran parte de sus obras. La última etapa del artista se ubica en el tiempo entre finales de la década de 1980 y comienzos de 1990. La espontaneidad y la expresión son características que hacen parte de sus obras hechas en estos años, donde la gestualidad y la abstracción de los cuerpos están muy presentes. Artistas como Francisco de Goya expresaron en la última etapa de sus vidas desasosiego, vacío, dolor, ausencia y misterio para mostrar su visión de la realidad y sus vivencias personales. Luis Caballero, quien tomó como referente al artista español para elaborar obras ensimismadas en la etapa final, demostró su interés por dejar de ser dibujante y convertirse más en pintor. La limitación de sus capacidades físicas es evidente en trabajos realizados en sus últimos años, donde la fuerza y el conflicto interior sacan sus intenciones de superación y abandono simultáneo.
Boletería
Taquilla
Biblioteca Luis Ángel Arango
Calle 11 # 4 - 14 · Bogotá D. C.
Lunes a viernes: 11:00 a. m. a 7:00 p. m.
Domingos: 9:00 a. m. a 4:00 p. m.
Horario extendido los días de concierto:
Miércoles: 11:00 a. m. a 8:00 p. m.
Jueves: 11:00 a. m. a 7:30 p. m.
Teléfono: 601 381 2929
Servicio ofrecido por:
