El caudaloso rio Magdalena ha enmarcado un sinfín de personajes a lo largo de su vera durante tantos siglos, al escenificar los intercambios entre comerciantes que llevaban y traían mercancías entre el interior y la costa caribeña desde donde se desplazaban hacia la península ibérica, así como los pescadores lanzando sus atarrayas con la expectativa de percibir de vuelta la viviente gratitud escamada de sus aguas, o el ajetreo motriz de las lavanderas, concentradas en higienizar hasta la pulcritud las prendas impregnados por la despreciada ¨mugre¨. No obstante, un testimonio de los constantes periplos rio arriba y rio abajo, haciendo de este canal una antología fluvial de historias y anécdotas, ha sido el de los bogas, aquellos protagonistas que, con remo en mano, motorizaban las embarcaciones por el rio Magdalena, desplegando a través de sus cantos todo un conjunto de tradiciones sintetizando la experiencia americana de sus ancestros procedentes de África en contra de su voluntad siglos atrás.
Un poeta afro, en la segunda mitad del siglo XIX, puso de manifiesto, a través de su ¨Cantos populares de mi tierra¨, publicado en 1877, las experiencias y valores existenciales y espirituales alrededor de los periplos que por mas de doscientos años acometieron los bogas, quienes alegorizaron el hilo conector entre los puertos fluviales del altiplano continental y las costas del mar Caribe. Candelario Obeso se hizo a un lugar dentro de la intelectualidad capitalina, pero lamentablemente, las trazas arrastradas por su color de piel, en un país que recién en 1851 había abolido la esclavitud de manera oficial, predispusieron la recepción de su obra, por parte de sus colegas, como manifestación textual de un paisaje agreste en el cual sus habitantes se hallaban a la espera del contacto con los presuntos agentes letrados y civilizadores. Asentado en Bogotá, Candelario Obeso, a diferencia de los principales referentes de la escritura del momento, provenía de una familia carente de gran patrimonio económico, por lo cual optó por vivir de su producción literaria, pues no obtuvo acceso a cargo político alguno. Esta exposición bibliográfica devela el acervo de su producción textual, que trasciende su ¨Cantos populares de mi tierra¨, en torno al cual, se le encasilló el ingenio y el valor lingüístico de renovación poética que impregnó en otras obras como ¨Canción del boga ausente¨ y ¨Secundino el zapatero¨.
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