¿Escoges buenas yucas?

Si no, seguro que las mujeres amazónicas sabrían enseñarte. 

En la chagra —territorio sagrado y de cultivo— cada semilla tiene género. Hay plantas que siembran los hombres, y otras que solo cultuivan las mujeres. Pero hay una que reina entre todas: la yuca. Ella es sagrada; revela el carácter de quien la transforma. Y en manos de las mujeres, se convierte en casabe, mañoco o almidón.