La curaduría de la exposición Sembrar la duda: indicios sobre las representaciones indígenas en Colombia propone la duda como gesto reflexivo para repensar cuestiones como la identidad, la modernidad y lo sagrado en un presente cargado de las miradas fragmentadas que impone el término arte a la producción cultural enunciada desde un país como Colombia.
Cuestionar las representaciones indígenas conduce inevitablemente a la imagen fotosensible, es decir a aquellos registros de la realidad visual que son la fotografía y el cine. Aparecidos durante la segunda mitad del siglo XIX, estas tecnologías acompañaron la historia de la modernidad industrial a lo largo de sus expediciones científicas, viajes azarosos, y demás empresas coloniales. En Colombia, las cámaras cargadas por antropólogos, científicos, misioneros y viajeros, entre otras clases de exploradores van a definir los contornos indelebles de un imaginario del otro, de la diferencia y de lo lejano, es decir de la distancia.
La selección de las imágenes en su mayoría fotográficas no brinda aquí un panorama completo de los fotógrafos que registraron la vida de los pueblos nativos en el territorio nacional. Propician al contrario un fragmento de esta iconografía, articulado alrededor de bloques temáticos que conforman una amplia trama combinatoria de imágenes. Retrato individual o grupal, tecnologías de la violencia y del ocio (el arco y la hamaca, por ejemplo), hallazgo y estatización de los vestigios, construcción de tipos configuran algunas coordenadas de una genealogía de la representación de los cuerpos y de las culturas indígenas en Colombia.