¡Es el mejor momento para jugar!
¿Listos para aprender a jugar Molino? Romanos, egipcios y ahora ustedes pueden disfrutar y aprender estrategias de este juego milenario.
Es muy fácil de hacer en casa, sigan estas instrucciones y cuéntenos cómo les va.
Los juegos de tablero son espacios lúdicos de encuentro, convivencia e intercambio de saberes, por medio de un enfrentamiento fraternal y simbólico. Desde hace milenios, la humanidad ha creado juegos y ha disfrutado jugándolos, y los ha heredado de una generación a la siguiente, como un patrimonio. Cada cultura ha dejado en ellos la huella de su comprensión particular del mundo, su cosmovisión diversa.
Los soldados romanos jugaban al molino, y el poeta Ovidio escribió, en el año 8 d.C.: “Es algo malo para una mujer no saber cómo jugar, porque el amor a menudo aparece durante el juego”. Lo encontrarás en Alemania, Austria y Suiza; llámalo marelle en Francia y Nine Men’s Morris en el Reino Unido.
Conoce más Juegos de tablero de África y del mundo y descarga las instrucciones y tableros »
Conoce más del Museo del Oro del Banco de la República »
Una larga historia
Este es un juego muy antiguo cuyo origen exacto no está claro. Hay evidencia arqueológica de tableros del juego en lugares como Egipto, Grecia y España, y además sabemos que los romanos lo jugaban. Posiblemente, gracias a ello, tuvo una gran popularidad en la Europa medieval.
Tablero y fichas
El Molino es un juego para 2 personas y consta de un tablero y 18 fichas, 9 por jugador. El tablero puede ser elaborado en casa muy fácilmente. Solo se requiere dibujarlo en una superficie sobre la cual puedan ubicar las fichas. Se deben dibujar 3 cuadrados: uno pequeño, uno mediano y uno grande y luego se trazan líneas horizontales y verticales. Finalmente, se resaltarán con pequeños puntos las intersecciones de todas las líneas en el tablero. Estos serán los lugares donde se ubicarán las fichas.
Cada jugador usa 9 fichas. Para esta demostración usamos corchos de vino cortados por la mitad y pintados. También pueden usarse tapas de botellas plásticas, fríjoles o granos que tengan en casa o dibujar en una hoja pequeños círculos, colorearlos y recortarlos.
El objetivo del juego es dejar al oponente sin fichas o sin posibilidad de movimiento
Para esto el juego se desarrolla en tres etapas:
La primera consiste en que los jugadores van ubicando en el tablero sus fichas, una en cada turno.
Si un jugador logra poner 3 de sus fichas en línea, siguiendo las líneas marcadas en el tablero (es decir, las 3 fichas alineadas de manera vertical u horizontal, peo no en diagonal) habrá creado un Molino. Entonces, puede quitar del tablero cualquier ficha del oponente, excepto las que estén en Molino también.
Luego de que todos los jugadores hayan puesto sus fichas en el tablero, inicia la segunda etapa. Durante su turno, cada jugador elige una de sus fichas para desplazarla o deslizarla a una intersección adyacente. Solo puede realizar el movimiento si dicha intersección está libre, ya que dos fichas no pueden estar un mismo lugar. Además, es obligatorio mover. La idea es que dichos desplazamientos permitan crear nuevas alineaciones de 3, los Molinos, para así ir derrotando al oponente al quitarle sus fichas. Deben recordar que las fichas alineadas en Molino no pueden ser retiradas del tablero, están protegidas.
La tercer etapa es sorprendente, y se inicia para cada jugador cuando queda solamente con 3 fichas. Ahora puede moverlas libremente por el tablero, haciendo saltos y ubicándose en cualquier espacio libre, así no sea adyacente.
El juego termina cuando uno de los jugadores no puede realizar más movimientos o queda con dos fichas.
Como se habrán dado cuenta, el Molino es un juego bastante sencillo de hacer y de jugar (¡razón tenían los egipcios y los romanos!), así que los invitamos a disfrutarlo.