Esta actividad fue organizada por el Centro Cultural de Montería.

Quién sabe si en esa eclosión de formas y sentires, de colores y geometrías poéticas que fue su pintura, presintiera Obregón el Sinú que no llegó a conocer: las mitologías de la luz y la magia del cebú que derrocha fuerza en su lienzo, el río que fluye inagotable y lo irriga y matiza, los caballitos de agua que aquí dan su primer relincho y luego a la mar van a dar con su espinazo vegetal y sus jinetes aéreos cabalgando incesantes.

Bajo los auspicios del Museo Zenú de Arte Contemporáneo-MUZAC-, y con motivo de sus primeros cinco años de presencia en Montería, desde la remota memoria de mares, cielos y cordilleras, con sus barracudas, crepúsculos, cóndores, Obregón llega al Sinú mítico y alucinante de toros, pájaros, colores, peces y flora; al Sinú de las fábulas y la sombras.

Más allá de las contradicciones y conflictos propios de sociedades que hacen tránsito a nuevas formas y relaciones de convivencia y de poder, desequilibradas y agresivas, cuanto pueda hacer el Arte es de suprema utilidad y conveniencia para conjuntar ideales, esfuerzos y voluntades que hagan menos cruel e inhumano ese tránsito ineluctable.  Que  es lo que en esa dirección tributan el MUZAC, su Junta Directiva, Montería, el pintor y curador Cristo Hoyos cuando traen a Alejandro Obregón al Sinú, precisamente el día de sus  noventa cumpleaños.

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Alejandro Obregón