Barranquilla que surgió en la modernidad, ha caído presa de la necesidad de autorreferenciarse, como resultado de su ruptura cultural con el pasado. La vida en la ciudad se percibe hoy como una experiencia “presentista” que se intenta vivir sin el peso de las tradiciones del pasado. La tradición solo es una tradición más, ocasionando con ello una pérdida de valor de la memoria en la cultura, por eso cuando el pasado pretende constituirse en el árbitro moral del presente es descalificado y visto con recelo y desconfianza. La seducción frente al “último modelo” se hace cada vez más fuerte y es proporcional a su capacidad de simbolizar lo máximo en lo contingente, lo eterno en lo transitorio

Dentro de esta dificultad epistemológica se procurara analizar la paradoja de patrimonializar la arquitectura moderna en Barranquilla de mediados del siglo XX.

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Barranquilla, Colección Hernán Díaz
Plan de Transparencia y ética pública
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