Esta actividad fue organizada por el Centro Cultural del Banco de la República en la ciudad de Barranquilla, como parte de la Cátedra Obregón.
La influencia del muralismo mexicano en el arte latinoamericano fue extinguida a mediados de siglo por la novedosa introducción de corrientes internacionales formalistas como la abstracción o la nueva figuración. El triunfo de estos movimientos artísticos se vio en cierto momento truncado en Colombia por la irrupción de una serie eventos históricos, políticos, sociales y culturales de los cuales los artistas no pudieron eximirse. El escenario fue el periodo conocido en Colombia como “La Violencia” (1948-1958), originado por la extrema polarización de los dos partidos políticos hegemónicos, el magnicidio del líder liberal Jorge Eliecer Gaitán, la persecución a la oposición y, por ende, la germinación de los primeros movimientos de guerrilla. La única alternativa para una tensa concordia en el ambiente nacional fue la creación de una alianza entre los dos partidos titulada el Frente Nacional, un acuerdo para turnarse el poder durante los próximos cuatro cuatrienios (1958-1974), dejando por fuera de cuestión cualquier otro partido o disidencia ideológica.
En 1962 se publicó el estudio académico La violencia en Colombia: estudio de un proceso social de Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña, y Germán Guzmán, un libro que por primera vez argumentaba con fotografías, testimonios y estadísticas eso que antes se creía un mito, los horrores de “La Violencia”. Unos meses después, inspirado por la polémica sacudida que había producido el libro, el pintor Alejandro Obregón ganó el primer premio del Salón Nacional con la pintura La Violencia, una obra que tendría las repercusiones locales del Guernica de Picasso, y que abriría paso a las artes plásticas como vehículo de indignación, estableciendo por primera vez la idea de un arte comprometido.