Esta actividad fue organizada por el Centro Cultural del Banco de la República en la ciudad de Barranquilla, como parte de la Cátedra Obregón.
Conferencia sobre la introducción de la modernidad plástica en Colombia con la obra de Obregón a través de una poética del paisaje. Obregón hace a través del arte lo que la Expedición Botánica y la Comisión Corográfica hicieron a través de la ciencia: hacer visible y reconocible un país, y a través de un imaginario propio instaurar un sentido de pertenencia. Hacer que una realidad corriente y evidente se haga poesía sin caer en lo ilustrativo, pintoresco o alegórico, no es una tarea fácil: hay que saber llegar a lo esencial y saber plasmarlo. Esta capacidad de dar trascendencia a un entorno cotidiano e insignificante para la mirada distraída del peatón, hermana la pintura de Obregón con la mejor música de Lucho Bermúdez y la novela de García Márquez. Nombran el mismo lugar. En cambio de la narración épica de Pedro Nel, Obregón instaura una poesía lírica en la pintura colombiana. Y su poder y su motor son su formidable fervor.
Su temática es lo que tiene enfrente: el paisaje, el mar, los andes, el volcán, el cóndor, el mangle, las aves, el alcatraz, la barracuda, la mojarra, la flora… pero este paisaje no es un espacio representado ni perspectivista, sino que es un espacio abierto, un campo de fuerzas que convoca a la posibilidad y provoca a la expresión. Este es un paisaje que afirma y confirma un lugar, una vida, una pertenencia, una cultura, a la vez que rompe con los cánones y paradigmas del paisaje dulzarrón y pastoril de los paisajistas de la sabana y los acuarelistas antioqueños.