Actividad realizada por el Centro Cultural del Banco de la República de Barranquilla
La Matrícula de Mar fue un sistema de reclutamiento naval y de gestión del trabajo riberano que puso al servicio de los barcos y de la infraestructura de la Armada Española a pescadores, barqueros, comerciantes y demás hombres empleados en las industrias marítimas y fluviales. En la provincia de Cartagena, Nueva Granada, la Matrícula fue instituida en 1774, poniendo no sólo a los trabajadores de la costa bajo el radar de los enganchadores marítimos, sino también a todos los hombres que entre 15 y 55 años se desempeñaran en oficios relacionados con las aguas. En este sentido, muchos bogas, pescadores, artesanos, calafates, etc. de las barrancas y los puertos del Magdalena se verán enlistados en la Matrícula, cumpliendo funciones de transporte de tropas, de custodia de montes y de persecución del contrabando, entre otras labores. Asimismo, algunos grupos de matriculados de río eran conducidos al puerto cartagenero para que sirvieran como peones concertados en el apostadero naval o para que integraran la marinería de las embarcaciones. Como contraprestación, estos prospectos de marinero recibían una promesa de paga cuando entraban en servicio que oscilaba entre los 16 y 6 pesos, así como un fuero de marina que les daba inmunidad fiscal, civil y criminal, y les concedía exclusividad sobre la pesca y los oficios náuticos. Por encima de los conflictos institucionales y de las tensiones sociales que dicho fuero pudo causar, la Matrícula de Mar provocó que la gente anfibia del hinterland cartagenero y los trabajadores de ribera se vincularán a las circuitos comerciales, defensivos y laborales que sentarán las bases materiales del mundo moderno.