Título completo: Las Fiestas de San Juan y San Pedro. Entre la Tradición y el ideal turístico de mitad del siglo XX.
Actividad realizada por el Centro Cultural del Banco de la República en Neiva.
Seminario sobre Representación e Imagen de la Fiesta Tradicional. "Transformaciones, cambios y olvidos" A mediados del siglo pasado, en la década de los años cincuenta, el Huila, al igual que varias regiones del país, buscaba alternativas para acelerar su desarrollo. Algunos de sus dirigentes y particularmente algunos periodistas, como Jorandrade, consideraban que, si bien era cierto que la agricultura comercial y la ganadería generaban riqueza , era preciso incursionar en otros sectores para dinamizar aún más la economía regional. Para ese efecto se pensó en la promoción de la industria y el desarrollo del turismo. Para lograr lo primero se pensó en una hidroeléctrica que garantizara la energía necesaria; a ese propósito respondió Río Iquira I y II. Para el segundo, se creyó necesaria la construcción de sendos hoteles de turismo, uno en Neiva y otro en San Agustín. Además, se hizo urgente la terminación de la carretera Espinal-Neiva para facilitar la llegada de visitantes al Huila. Finalmente, dado que el turismo que se pensaba era de tipo cultural, se consideró que al atractivo arqueológico de San Agustín se le podía adicionar otro del mismo orden cultural, las fiestas de San Juan y de San Pedro, representación de la cultura ecuestre y ganadera propia del Alto Magdalena. Así, el San Pedro seguiría siendo una fiesta de las familias y comunidades huilenses, pero también una fiesta a la que todo el país podía concurrir para disfrutarla tomando parte en la particular forma festiva del opita y aportando a su diversidad integrándole a ella muestras folclóricas propias de sus regiones.