Actividad realizada por el Centro Cultural de Santa Marta.
Entre la generación de artistas colombianos, Julio Erazo ocupa un lugar importante. A nadie como a él se le puede decir con más propiedad "artista", pues además de fecundo compositor y aplaudido cantante, se destaca en la ejecución de la guitarra española, instrumento de la música vernácula de la costa, dominando también todos los secretos del ritmo cuando se trata de entrarle a algunos de los instrumentos percusivos que son el ingrediente principal del característico sabor de fiesta que tiene la música.
Su carrera musical pretende ser la confirmación de esa multifacética personalidad artística del maestro Erazo, donde se escuchan su voz, sus composiciones, su guitarra y es muy seguro que en alguna parte suenen también su guacharaca y su cencerro. Su obra musical es la típica representación del folclor del hombre ribereño, compuesta de variados ritmos como porros, merengues, tangos, rancheras, boleros, puyas, paseos, merecumbé, valses, corridos; las composiciones que mayor renombre le han dado son "La puya guamalera", "Rosalbita", "La pata pela’", "El bailador", "Compa’e Chemo", "Rosita Guamalera", "Lejos de ti", "Aquí está el Magdalena", "Adonay", "Hace un mes", "Espumita del río", "Las muchachas dicen", "El pañuelito", "El caballo pechichón", "El consuelo que me queda", "Gina", "Ya para qué", "Yo conozco a Claudia", "Adiós, adiós corazón", "El muñeco", "La carta", "Quisiera", "Mirándote así" y otras 280 composiciones más.
El maestro Erazo es el único compositor, en Colombia, que ha podido hacer un trabajo musical comparable con el que hizo el maestro José Benito Barros Palomino, por la gran variedad de ritmos; por este motivo lo podemos catalogar como uno de los más completos en Colombia, en el sentido estricto de la palabra, erguido en el mismo pedestal que corresponde a Lucho Bermúdez, Rafael Escalona, Pacho Galán, Leandro Díaz o Emiliano Zuleta Baquero.