Actividad realizada por el Centro Cultural de Montería.

Actividad realizada en El Caribe suena, proyecto en torno a la diversidad musical caribeña.

Una iniciativa de largo aliento que permitirá explorar los ritmos del norte de Colombia.

Desde el 2021 los Centros Culturales del Banco de la República en el Caribe: Barranquilla, Santa Marta, Cartagena, Montería, Riohacha, San Andrés, Sincelejo y Valledupar se unen en torno a la exploración de los ritmos, fusiones y las músicas nacidas en el norte de Colombia. El proyecto transversal denominado “El Caribe suena”, busca abordar los diferentes géneros musicales autóctonos de esta región colombiana por medio de diversas actividades que vinculan a hacedores, gestores e investigadores. 

La Región Caribe es cuna de algunos de los ritmos más destacados del país y del continente. Por ejemplo, una amplia zona alrededor de la Sierra Nevada es el corazón de la música vallenata, género musical que narra al son del acordeón, la caja y la guacharaca, leyendas y mitos populares. A la Sierra se une la sabana en donde prolifera la música de acordeón con ritmos diversos como el son, el paseo, la puya, el merengue y el pasebol.

Magdalena y Atlántico, abanderan la cumbia, la puya, el jalao, el garabato, la guacherna y el chandé, ritmos que dan vida a importantes espacios de circulación de las expresiones artísticas y culturales, al encuentro entre comunidades y a la revitalización de las músicas como un importante factor de sus identidades.

Bolívar, Sucre y Córdoba, por su parte albergan ritmos como el porro, el fandango, el bullerengue, la gaita, el mapalé y la champeta. Este último género musical originario de las zonas afrodescendientes de la ciudad de Cartagena se vincula con la cultura del corregimiento de San Basilio de Palenque.

El territorio insular, San Andrés, Providencia y Santa Catalina, tiene una variedad amplia de formas musicales como el calypso y el mento, que combinadas con canciones y bailes de salón europeos constituyen la base sonora de las islas y junto a sus lenguas: creole, inglés y español, expresan y atesoran el sentir de una comunidad.

Toda esta riqueza rítmica y organológica, producto de la mezcla de la herencia africana, española e indígena, genera una amalgama de sonoridades que con su particular cadencia invitan al baile y la alegría propia de las comunidades que se desarrollaron junto al mar caribe.

Imagen principal Media
ilustraciones de instrumentos flocloricos