Actividad realizada por el Centro Cultural del Banco de la República de Bucaramanga.

El 29 de diciembre de 2004, consecuencia de las denominadas “lluvias del Niño” (por generarse después de cada navidad, según los campesinos, tal y como sucedió también en el episodio de diciembre 26 de 1999), se originó el evento torrencial más importante al final del siglo pasado, que afectó a la zona rural y urbana de Neiva, atravesada por el río las Ceibas, cuya ciudad duró una semana sin agua. Por ello entre 2005 y 2006 la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM) priorizó el plan de ordenamiento y manejo de esta cuenca hidrográfica, mediante una alianza de largo plazo y sin intereses políticos con la gobernación del Huila, la alcaldía y las empresas públicas de Neiva; así, la sociedad opita se unió también en torno a su diagnóstico, formulación e implementación desde 2008.

Desde entonces, conforme al Convenio de Cooperación Técnica suscrito, este plan fue operado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultural y la Alimentación (FAO) hasta 2013. Luego de la ola invertal del 2010-2011 se forjó una nueva política pública de gestión integral de este recurso: se actualizó este POMCA, ampliándose la subzona hídrica de la capital opita hasta Rivera, ahora bajo el liderazgo de la autoridad ambiental. Estas experiencias, avances y retos merecen ser difundidos. En este segundo viaje por el Huila del río Magdalena, el ponente nos embarcará por este río Grande, simbolizado por el 'caimán Magolo' en la CAM, partiendo al sur sobre la gran estrella fluvial de Colombia que bordeada en herradura por dos cordilleras, nace en las prístinas lagunas del Macizo Colombiano. Nuestro recorrido iniciará en San Agustín, región con una arqueología amerindia encontrada en fértiles suelos y estatuaria monolítica monumental, montículos funerarios, sarcófagos en roca y geoglifos en lechos de corrientes, que nos dictan su historia y labra el fascinante Estrecho del Magdalena, que discurre raudo, frío pero gratificante. Vienen los afamados Pericongo (en Timaná, cuna de la Cacica Gaitana), el "embrujado" poblado de la Jagua (en donde vivió el sabio Caldas) y antítesis de la doctrinera y diocesana Garzón.

Luego Gigante, las represas del Quimbo y de Betania, que humectan y también alimentan Yaguará y Hobo (pioneros piscícolas nacionales), hasta Neiva, desembarcando en los calurosos y secos municipios de Aipe y Villavieja, en el otrora 'Valle de la Tristura', de Jiménez de Quesada, con su desierto de la Tatacoa. Aquí se conjugan ríos y territorios posibles, con entes empoderados, gentes alegres y laboriosas: es la "Tierra de Promisión", del escritor riverense José Eustasio Rivera, tan bañada con agua bendita, de nevados, humedales, nacederos y hasta termales. El Huila ha recibido premios y es modelo en el portafolio de gestión ambiental, del riesgo, y ahora asume su Plan de Cambio Climático 'Huila 2050'. Será esta experiencia la que servirá de punto de partida para nuestra disertación.

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Rio Magdalena