Como apoyo al proyecto Escarabajos: un país descubierto a pedalazos.

 

Actualmente, las expresiones más visibles de la cultura ciclista colombiana son el ciclismo como deporte y afición, y su uso como expresión de identidad por parte de colectivos de ciclistas. Sin embargo, antes de las ciclorrutas e incluso antes de la tradicional Ciclovía, la bicicleta ya servía como medio cotidiano de transporte, como herramienta de trabajo, como una industria en sí.  

A pesar del reciente aumento de estudios sobre bicicletas, el énfasis académico ha sido en el uso recreativo de este objeto y en regiones como Estados Unidos y Europa; dejando a los usos populares y en general a Latinoamérica por fuera del análisis. En esta región y en el contexto de grandes desigualdades en el acceso a la ciudad y de poco fomento oficial a las movilidades alternativas, el uso de la bicicleta entre las clases trabajadoras ha permitido una forma paralela de experimentar, apropiar y producir el espacio urbano desde lo cotidiano. En Bogotá, Colombia, el uso cotidiano de la bicicleta ha tenido un acelerado y constante crecimiento en la última década. Sin embargo, antes del fomento institucional y la gran aceptación social actual, existía ya un uso cotidiano, utilitario y popular de la bicicleta por parte de la gente trabajadora de la ciudad. No se entiende el éxito mundial de los ciclistas cundiboyacenses y del eje cafetero sin el uso rural de la bicicleta como medio de carga y transporte en las inaccesibles montañas colombianas. Tampoco se entiende su uso recreativo en los setenta y ochenta, motivado por las épicas gestas de los ciclistas colombianos en Europa, sin el crecimiento de la industria nacional de bicicletas.  

En ese sentido, la historia que nos invita a descubrir nuestro invitado, es la de los usos populares y cotidianos de la bicicleta en la ciudad, más allá de su uso deportivo, aficionado o profesional, a partir de tres ejes: 

1.  El uso como medio de transporte popular y que permite ejercer el derecho a la movilidad, muchas veces truncado por precariedad económica, del servicio del transporte público y de la infraestructura vial.  

2.  La mecánica y la industria local como saber popular que produce empleo y propicia la base material de la cultura de la bicicleta en la ciudad. 

3.  La bicicleta como herramienta de trabajo, tradicionalmente gente que hace jardinería, para gente que vende chécheres, para las personas que se dedican a la mecánica ambulante, y recientemente para una buena porción de la población Bogotana que se dedica a los domicilios.

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