Gregorio Hernández de Alba es considerado uno de los pioneros de la antropología en Colombia. Promovió y participó en las primeras investigaciones arqueológicas y etnológicas del país, y como indigenista, trabajó por la defensa de los resguardos y la inclusión social, económica, política y cultural de las comunidades indígenas. Uno de sus legados más importantes fue la institucionalización de la antropología en el país.

Hernández de Alba nació el 20 de junio de 1904 en Bogotá. Se graduó de secundaria de la Escuela Nacional de Comercio de Bogotá, en donde se destacó por sus escritos literarios (varios de ellos firmados bajo el seudónimo Roger Darío Hezzen). En 1932, contrajo matrimonio con Helena Ospina, y durante los dos años siguientes nacieron sus dos hijos, Carlos y Gonzalo. En la década de 1930, se vinculó al movimiento artístico, social y político Bachué, que buscaba revalorar y reivindicar el pasado indígena en Colombia. En 1935, fundó la Sociedad de Etnografía y Arqueología, a la que se vincularon algunos de los miembros del movimiento, entre ellos el artista Luis Alberto Acuña.
Para esta época fue comisionado por el Ministerio de Educación para adelantar sus primeras investigaciones arqueológicas y etnológicas. Primero, fue designado para participar de la expedición a La Guajira que organizaron las universidades de Pensilvania y Columbia en 1935 con el objetivo de estudiar al pueblo wayuú. Esta fue su primera experiencia en campo y a partir de sus hallazgos publicó Etnología Guajira, considerada la obra que lo consagró como etnólogo en 1936.
Estos años fueron fundamentales para la arqueología nacional, pues el Gobierno, dando cumplimiento a la ley 103 de 1931, emprendió proyectos encaminados a proteger y estudiar los vestigios materiales de las culturas precolombinas (Rodríguez, 2016, pp. 55-59). En este contexto, el Ministerio de Educación Nacional también envió a Hernández de Alba a Tierradentro (1936), para revisar las excavaciones adelantadas por el geólogo alemán George Burg; a San Agustín (1937), para investigar su cultura material tras la adquisición de los terrenos donde se llevaría a cabo la construcción del Parque Arqueológico; y a Tunja (1937), para realizar excavaciones en los predios que pertenecían a la Escuela Normal Superior. De igual forma, en 1937 publicó su obra Cuentos de la conquista.
En 1938, contribuyó a la creación del Servicio Arqueológico Nacional y organizó la Exposición Arqueológica y Etnográfica, en el marco de la celebración del IV centenario de la fundación de Bogotá. Ese mismo año conoció al etnólogo francés Paul Rivet, quien le ofreció una beca para estudiar en París. Hasta ese momento la formación de Hernández de Alba había sido completamente autodidacta.
En Francia fue estudiante del lnstitut d'Ethnologie (adjunto a la Universidad de París) y tomó cursos en el Museo del Hombre, institución donde también trabajó como parte de la sección de americanistas. Para el viaje recibió apoyo gubernamental y fue nombrado segundo vicecónsul en la capital francesa. Recibió certificado de etnólogo, pero no pudo completar sus estudios doctorales, pues el Gobierno ordenó su regreso debido a la tensa situación ocasionada por la Segunda Guerra Mundial.
En 1941, llegó a Colombia en compañía de Rivet, quien debido a sus vínculos con la resistencia francesa tuvo que refugiarse en el país. En ese mismo año, los dos antropólogos fundaron el Instituto Etnológico Nacional (entidad que luego se transformó en el Instituto Colombiano de Antropología e Historia, ICANH), de donde egresaron los primeros profesionales en etnología del país. En 1942, Hernández de Alba y Antonio García Nossa fundaron el Instituto Indigenista de Colombia.

En 1944, el antropólogo colombiano viajó a Estados Unidos para estudiar ocho meses en el Instituto Smithsoniano. A su regreso, participó de la fundación del Instituto Etnológico de la Universidad del Cauca (antecedente del actual Departamento de Antropología de dicha universidad), del que fue director entre 1946 y 1950. En ese periodo, profesores y estudiantes de la Universidad, junto con delegados de las comunidades indígenas, adelantaron investigaciones en Tierradentro (con los nasa) y en el Guambia (con los misak). Estos trabajos tuvieron un matiz diferente a los de la década de 1930, pues el interés ya no era sólo arqueológico sino también etnográfico, método que se conoció luego como “etnoarqueología”.
Finalizando la década de 1940, Colombia experimentó profundas transformaciones que impactaron el desarrollo de la antropología nacional. Con el fin de la República Liberal (1930-1946) y el inicio del periodo conocido como La Violencia, los estudios antropológicos fueron relegados a un segundo plano. (Uribe, 2017, p. 48). En 1950, Hernández de Alba renunció a la dirección del Instituto Etnológico de la Universidad del Cauca, debido a un atentado contra su casa en Popayán y a sus diferencias con el Gobierno conservador.
El antropólogo colombiano encontró el marco propicio para sus investigaciones terminando la década, cuando formuló y desarrolló una política indigenista, a lo que dedicó sus últimos años de vida. En 1958 estableció y dirigió la Oficina de Asuntos Indígenas, adscrita al Ministerio de Agricultura, que luego se transformó en la División de Asuntos Indígenas del Ministerio de Gobierno. Paralelo a lo anterior, fue docente en las universidades Nacional, los Andes y el Externado. Falleció el 22 de agosto de 1973, siendo aún director de la División de Asuntos Indígenas.
El archivo
Entre 1998 y 2023 la familia de Gregorio Hernández de Alba le entregó al Banco de la República parte del archivo del antropólogo, y hoy sus documentos se pueden consultar en la Sala de Libros Raros y Manuscritos de la Biblioteca Luis Ángel Arango. Compuesto de dos secciones – una fotográfica y otra documental – este conjunto da cuenta de los diversos periodos de la vida personal y profesional de Hernández de Alba, así como de la historia de la antropología en Colombia.

La diversidad de autores presentes en este archivo permite rastrear cuáles eran los referentes y fundamentos teóricos en antropología entre las décadas de 1930 y 1970, los distintos enfoques y discusiones, así como las redes de trabajo entre investigadores nacionales y extranjeros, que fueron tan importantes para la consolidación de la disciplina en el país. Por otro lado, gran parte de la documentación evidencia la relación del Estado con las comunidades indígenas durante el siglo XX, así como el surgimiento del indigenismo.
El archivo incluye textos literarios escritos por Hernández de Alba; documentos producidos durante su estancia en París; documentación de las expediciones e investigaciones arqueológicas y etnográficas en la Guajira (1935), Tierradentro (1936, 1942) y San Agustín (1937); material etnográfico de investigaciones con la Comunidad Misak del Resguardo de Guambía (1946-1948); y documentación sobre las diversas instituciones que fundó y en las que trabajó. Contiene además fuentes primarias (originales y transcripciones) que el antropólogo usó para escribir Cuentos de la conquista, Popayán, rincones de la ciudad y el documento inédito “La sal en Colombia”; producción académica de Hernández de Alba y de diversos autores extranjeros y colombianos; y documentación sobre el indigenismo en Colombia.
La sección de fotografías está integrada por 4.487 imágenes que registran sus investigaciones y expediciones, fotos de piezas arqueológicas (arte rupestre, estatuas y cerámicas), tomas de eventos académicos, sociales y religiosos, retratos y fotopostales. Si bien el investigador colombiano no fue fotógrafo profesional, las imágenes de este archivo documentan sus investigaciones y muestran el desarrollo de una tradición científica en el siglo XX.
El archivo está organizado en cinco series:
Investigaciones arqueológicas y etnológicas: esta serie agrupa las fotografías que el antropólogo tomó durante las investigaciones que realizó para instituciones y de manera independiente. Incluye imágenes de expediciones a La Guajira (1935), San Agustín (1937) y Tierradentro (1936), en las que participó como representante del Ministerio de Educación. También, fotografías de su labor en el Instituto Etnológico Nacional, con la misión a Tierradentro, Agua Bonita y Plata Vieja (1941-1942), y el Instituto Etnológico del Cauca con su viaje a Silvia (1947). Incluye, además, registros de comisiones que se llevaron a cabo mientras Hernández de Alba fue jefe de la Sección de Asistencia Indígena del Ministerio de Agricultura y jefe de la División de Asuntos Indígenas del Ministerio de Gobierno. Contiene, además, registros de sus recorridos por Cundinamarca, Norte de Santander, Boyacá y Huila entre 1936 y 1954. Estas imágenes muestran estudios etnológicos, piezas arqueológicas, petroglifos, pictogramas, excavaciones y paisajes naturales y urbanos. Figuras de la antropología como el arqueólogo estadounidense Lewis J. Korn, el español José Pérez de Barradas, y los colombianos Eliécer Silva y Graciliano Arcila, acompañaron a Hernández de Alba en estas misiones, entre muchos otros.

Museos: Hernández de Alba dirigió la Exposición Arqueológica y Etnográfica del IV centenario de la fundación de Bogotá, y fue director del Museo colonial y de Historia de Popayán y del Museo Arqueológico de la Universidad del Cauca (Llanos y Romero, 2016, p. 135). Estas fotografías son registros de las piezas que componían las colecciones de estas instituciones, la disposición física que ocupaban en los espacios y la forma en que se exhibían.
Eventos académicos, sociales y religiosos: en las décadas de 1940 y 1950, Hernández de Alba participó en diversos congresos académicos en los que se conectó con redes de arqueólogos y antropólogos internacionales. Las imágenes de esta serie registran el VI Congreso Internacional de Arqueología de Berlín (1939), la Primera Conferencia Internacional de Arqueólogos del Caribe en Honduras (1946) y la I Conferencia Internacional de Antropólogos del Caribe en Cuba (1950). En esta serie se encuentran, además, fotografías de eventos sociales organizados en instituciones, casas de amigos o en la propia, donde Hernández de Alba se reunía con figuras como Luis Duque Gómez, Luis Alberto Acuña, Francisco Tumiñá, entre otros. También incluye celebraciones y actos públicos de carácter religioso como las actividades de Semana Santa (1946-1951) y la Semana Santa Chiquita (1949-1951) en Popayán, Cauca.
Retratos: esta serie reúne fotografías de familiares y personas con las que Hernández de Alba sostuvo vínculos personales o profesionales, como su esposa Helena Ospina, sus hijos, Carlos y Gonzalo; o los investigadores como Henry Wassén, Francisco Tumiñá, Andrew Hunter Whiteford y Moreau Sanford Maxwell.
Material de estudio: a lo largo de su vida, el antropólogo colombiano recolectó varias imágenes que le sirvieron de apoyo para sus investigaciones y proyectos. Por ejemplo, Durante sus estancias en Francia y Estados Unidos, Hernández de Alba juntó imágenes de las fototecas de los museos de Brooklyn, Filadelfia, Chicago y el Museo del Hombre de París. Coleccionaba, además, fotografías que muestran exposiciones de diversas civilizaciones del mundo. Asimismo, conservó fotopostales, postales y placas de vidrio de paisajes y estudios antropométricos. Esta serie también incluye imágenes tomadas por Luis Benito Ramos, Herbert Spinden, Janet McCleery Woods y Edgar Negret.
La colección digital
En 2025, la Biblioteca Virtual de la Red de Bibliotecas del Banco de la República publicó una selección de 620 imágenes de la primera serie del archivo fotográfico relacionadas con las investigaciones arqueológicas y etnológicas realizadas por Hernández de Alba entre 1935 y 1942. Para esta muestra se priorizó la voz del autor y se rescataron las investigaciones de Hernández de Alba, con el fin de que su producción escrita quedara conectada a la visual. De esta manera, los usuarios tendrán un acercamiento más completo al trabajo que desarrolló el antropólogo colombiano. La colección incluye registros de sus expediciones a La Guajira, Tierradentro, Tunja y San Agustín, investigaciones que el antropólogo realizó enviado por el Ministerio de Educación Nacional entre 1935 y 1937, así como de la segunda expedición a Tierradentro que integró como investigador del Instituto Etnológico Nacional entre 1941 y 1942.
También se incluyeron fotografías de algunas de sus investigaciones independientes, es decir, investigaciones en las que no tenía una vinculación institucional. Entre ellas se cuentan registros de viajes que Hernández de Alba realizó a las Rocas de Usca en Mosquera, Cundinamarca (1936), las Piedras del Tunjo en Facatativá, Cundinamarca (1941), la Piedra pintada del Aipe, Huila (1936) y la Laguna de Fúquene, Boyacá (1941).
¿Cómo navegar esta colección?
Esta colección digital se puede navegar a través de las siguientes categorías temáticas:
Estudios etnológicos: fotografías de personas y sus prácticas tomadas con el propósito de estudiar sus culturas.
Estatuas: imágenes de las piezas escultóricas pertenecientes a culturas prehispánicas en las regiones de Tierradentro y San Agustín.
Cerámica: registro fotográfico de vasijas, ollas, cuencos y otras piezas elaboradas en cerámica halladas en excavaciones.
Investigaciones arqueológicas: en esta categoría se encuentra fotografías relacionadas con el proceso de estudio de restos materiales precolombinos. Se agrupan imágenes de las excavaciones y vestigios como hipogeos, formaciones rocosas y material óseo.
Arte rupestre: registro de petroglifos y pictogramas en diversas regiones de Colombia.
Paisajes: fotografías del entorno natural y urbano retratado durante las expediciones.
Personas: en esta categoría se aprecian personas que formaron parte de las expediciones o acompañaron a Hernández de Alba en el desarrollo de sus investigaciones. Por esto, aquí aparecen investigadores, habitantes de las poblaciones que visitó y su familia.
Además, los resultados se pueden filtrar por nombre de la expedición e institución a la que está vinculada, lugar y fecha de la toma.
Texto: Diana Farley Rodríguez
Revisión y actualización: Andrés Felipe Sierra Bautista
Referencias
Llanos, H., y Romero, O. (2016). Memoria recuperada. Instituto Etnológico de la Universidad del Cauca (1946-1960). Bogotá, Colombia: ICANH.
Rodríguez, J. M. (Ed.). (2016). Gregorio Hernández de Alba (1904-1973): su contribución al pensamiento indigenista y antropológico colombiano. Bogotá, Colombia: Universidad Nacional de Colombia.
Uribe, C. A. (2017). La antropología en Colombia. En E. Restrepo, A. Rojas y M. Saade (Eds.), Antropología hecha en Colombia (Tomo 1, pp. 43-66). Popayán, Colombia: Universidad del Cauca.