Las personas y las sociedades suelen adoptar como su patrimonio toda clase de expresiones culturales. Fiestas, músicas y recetas de cocina, edificios y monumentos, objetos de antiguos próceres o la foto de una madre o una hermana tienen el poder casi mágico de convertirse en símbolos de un grupo, de representar vínculos comunes de memorias e identidades compartidas.



Cuando las personas se unen emocionalmente en torno a objetos, lugares o celebraciones, le dan valor y sentido a su patrimonio.

Los objetos arqueológicos son un patrimonio cultural de la Nación colombiana porque dan testimonio del pasado y el presente del país. Como su valor cultural es excepcional, la Constitución y las leyes prohíben su compra, su venta y su exportación: estos objetos y vestigios de nuestro pasado nos pertenecen a todos y a cada uno de los colombianos, son de todos. 

El Museo del Oro del Banco de la República conserva, investiga y divulga una importante colección de objetos pertenecientes al patrimonio arqueológico de la Nación.

Cuidado del patrimonio

Como estos objetos, lugares y vestigios son de todos, estas páginas nos acercan a entender su importancia, su historia, la legislación, e invitan a que cada uno de los colombianos se enorgullezca de ser dueño del patrimonio arqueológico y se convierta en su mejor defensor. 

Imagen principal Media
Esculturas de San Agustín