Sarita Pineda, equipo de mediación de los Museos del Banco de la República
Mientras la rabia masculina ha sido asociada históricamente con el heroísmo, el liderazgo o la defensa de ideales, la rabia expresada por las mujeres ha sido deslegitimada y reducida a categorías como la histeria y la locura. Durante siglos, además, el silencio fue presentado como una virtud femenina y cualquier ruptura de ese mandato implicaba una sanción social o simbólica. Como señalan los estudios sobre literatura y género, las mujeres que desafiaban ese lugar eran frecuentemente representadas como "malas mujeres" o "histéricas", revelando que el problema nunca fue la rabia en sí misma, sino quién tenía permitido expresarla.
Desde esta perspectiva, el recorrido propone leer la exposición Digna Rabia como una historia de las distintas formas que ha tomado la rabia femenina: el cuerpo que resiste, la memoria que denuncia, la palabra que rompe el silencio y la creación artística que convierte el enojo en una posibilidad de transformación.