Usted está aquí

Evidencias para una nación

Enviado por HelenaAngel el Jue, 07/05/2018 - 01:05

En estos momentos en que el mundo percibe la profundización de las estrategias de comunicación, que de manera deliberada alteran la realidad con el objeto de influir en las opiniones y decisiones de la población, se propone volver la mirada al preciado concepto de evidencia, entendiendo la búsqueda de ella como método para acceder al conocimiento libre de prejuicios, creencias e ideologías.

En efecto, en la generación de conocimiento la evidencia es la exigencia básica para llegar a conclusiones y cimentar un sistema de verdades que muta en el tiempo, gracias, precisamente, a la aparición de certezas que se renuevan. Así como no es posible pensar en una verdad única y exclusiva, tampoco lo es desconocer el devenir de las evidencias que, en las sociedades democráticas, facilitan un diálogo común entre individuos que tienen diversos intereses y opiniones. Estas son el punto de partida para poder llegar a acuerdos y fijar las reglas que nos permiten funcionar como parte de una comunidad.

Parece que el mundo girara en contravía al movimiento que, por siglos, han mantenido la filosofía y las ciencias en la afanosa búsqueda del concepto de verdad y, asociadas a este, las certezas para el conocimiento. De ello se benefician políticas y movimientos, en distintas naciones, que lesionan los valores básicos de las democracias y fuerzan retrocesos en el aseguramiento de derechos humanos y culturales.

Según Noam Chomsky, estos fenómenos ocurren, cada vez más, en sociedades que desconfían de los hechos y las instituciones. Por otro lado, el estudio The spread of true and false news online (de Vosoughi, Roy y Aral), publicado en la revista Science, encuentra que son los mismos seres humanos y no los algoritmos, como se piensa, quienes de manera más rápida hacen la divulgación de noticias falsas.

La Biblioteca Luis Ángel Arango (BLAA), líder de la red cultural del Banco de la República, ha querido celebrar sus sesenta años de existencia al servicio del conocimiento, que ocurren en medio de incertidumbres globales, con la exhibición Evidencias para una nación, donde el visitante, a través de documentos reales, tangibles, muy pocas veces exhibidos a grandes públicos, encontrará certezas de cómo ha trasegado la formación de una nación llamada Colombia. Esta exhibición no pretende reclamar una verdad única; por el contrario, propende a facilitar múltiples narraciones, eso sí, basadas en evidencias de ellas.

La exposición se organizó a partir de los singulares fondos documentales de la blaa, donde se expresan múltiples voces que comunican maneras de pensar, de actuar, de vivir y convivir y que han surgido del sentir y las percepciones de los colombianos en su cotidianidad. Se trata de expresiones de sectores subalternos y, por lo tanto, no siempre oficiales ni hegemónicas. Permite conocer cómo distintos grupos poblacionales, entre los que se encuentran niños, jóvenes, hombres y mujeres, campesinos, líderes populares y religiosos, entre tantos, han entendido los momentos del acontecer de la nación a lo largo de su historia.

El recorrido rompe con las imaginarias fronteras disciplinares y organiza la bella documentación, expuesta a través de secciones, que estamos seguros permitirá una mayor apropiación de ese conocimiento por cuenta de los visitantes, con el deseo de que la erudición que simbolizaba las viejas ideas de cultura sea destronada por la extensión de los saberes a los más amplios espacios de la sociedad.

Apreciar los originales de la temprana evolución como escritor de Gabriel García Márquez, uno de los héroes de esta nación, quien luego de varios borradores logra publicar uno de sus primeros cuentos en un diario de la capital; corroborar el paso de un país rural a un país mayoritariamente urbanizado al vaivén de procesos migratorios; confirmar la búsqueda incansable de la paz en una nación fracturada y guerrera; recordar la existencia de vías alternativas para transgredir el orden establecido; tener conciencia de las dificultades nacionales para hacer de la educación el motor del progreso y para garantizar los derechos fundamentales; todo ello lo permiten las evidencias que han sido escogidas por la blaa para deleite de los colombianos de todas las edades, para entusiasmar a investigadores y narradores, para estimular la creatividad y soñar con un país mejor.

La exposición ha sido organizada curatorialmente en nueve secciones, las cuales facilitan ver a Colombia como un organismo vivo. Son ellas: el amor y su poder como constructor de nación; la paz y la guerra a través de la historia colombiana; la educación como forjadora de transformaciones; las facetas discursivas de lo insurgente y subterráneo; el control sobre las tierras y la propiedad, así como su papel en el conflicto; el movimiento por el territorio que dio paso a la urbanización; esa Colombia ritual y fiestera; las diversas caras del trabajo y, sobre todo, del trabajador; y los tesoros de la colección bibliográfica y documental de la blaa.

El 20 de febrero de 2018, cuando se cumplieron los sesenta años de la Biblioteca, uno de sus usuarios dejó en las movidas redes sociales de ese día la frase: “Muchas veces en los pasillos, exposiciones y mesas de trabajo de la Biblioteca Luis Ángel Arango he sentido que este país tiene arreglo. Tiene futuro”. Estas evidencias aquí mostradas son una invitación al estudio y la investigación de esta nación colombiana en transformación continua.

Alberto Abello Vives

Director Biblioteca Luis Ángel Arango

Red de Bibliotecas Banco de la República

Visita el minisitio de Evidencias para una nación 

Fecha de publicación: 
Jueves, Julio 5, 2018 - 01:00
Es portada?: 
false
Imagen: 
Evidencias para una nación
Imagen para slider: