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Ricardo Gallo Cuarteto: el des-concierto

Enviado por HelenaAngel el Mié, 05/09/2018 - 15:29
Fecha de la noticia: 
Miércoles, Mayo 9, 2018 - 15:30
Concierto de Ricardo Gallo Cuarteto realizado en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango el domingo 22 de abril de 2018.

Al asistir a conciertos, no importa si la música se ajusta o no a nuestros gustos particulares, se nos presenta la oportunidad de traspasar la frontera del entretenimiento y abrirnos a la contemplación y la reflexión. Con esto, honramos a la música como arte. Pero además de nuestra percepción individual de lo que escuchamos, vale la pena preguntarse también por el público y por la experiencia colectiva de ir a conciertos.

El recital del cuarteto del pianista Ricardo Gallo, realizado el domingo 22 de abril, inició con los músicos entrando por la parte posterior de la Sala de conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango, mientras se dirigían al escenario tocando melodías de aire indígena en sus flautas de madera.

‘¿Esto es jazz?’ Leí/interpreté en las caras de sorpresa de algunos. «Eso dice el programa» me respondí, mientras veía cómo mis vecinos de silla escudriñaban el programa de mano, buscando una explicación de lo que sucedía. «Al menos ya dejaron las flautas a un lado y pasaron a tocar el piano, el contrabajo, la batería y la percusión; eso sí es jazz; eso sí lo entiendo; a eso vine» me dije de nuevo, alineándome con quienes se enmarcan en un canon estético para apreciar las artes a las que acceden. Pero durante la hora que duró este encuentro no llegó jamás la melodía cantable y fácil de seguir; ni la armonía tradicional que nos sitúa en un cómodo centro tonal que calma nuestra ansiedad anclada en pasados y herencias coloniales; ni los solos virtuosos de cada integrante, enmarcados en un orden armónico-melódico-rítmico que esperamos del jazz. No hubo canon. No llegó, pues, en el instante, la oportunidad de entender la música, si eso fuera lo-que-pretendemos al ir a un concierto.

‘Ruido’. ‘Excentricidades’, ‘Desorden’, pensarían quienes abandonaron la Sala pasados tres o cuatro temas, quizás exasperados por no haber recibido baladas, blues y bebop. Lo mismo dirían los de las caras largas y brazos cruzados, quienes no agradecieron con aplausos (aclaro que fueron pocos, en ambos casos, para no suscitar sensacionalismos, ni desconfianza hacia la Biblioteca y su sobresaliente programación musical). Los que se dejaron llevar por el influjo de Morfeo y cayeron dormidos, ojalá haya sido por haber experimentado el mismo confort de quien escribe estas palabras de admiración. Los demás, sonreímos, ovacionamos, tomamos nota y comentamos esta singular propuesta jazz colombiano.

Sí, jazz por lo conceptual y técnico. Colombiano por las referencias tanto a las músicas tradicionales de nuestro territorio como a su lugar de enunciación. Pero especialmente colombiano por lo que interpreto, a partir del concierto, las notas al programa, y sus discos que escucho ahora, mientras escribo, es una conexión con nuestro contexto sociopolítico. Este contexto –no la música de Gallo- es, desde mi punto de vista, desafortunado: la apabullante vida en la ciudad y, al mismo tiempo, el desdén por el campo; las problemáticas de nuestra historia y nuestra constitución como nación que se debate entre la guerra y la paz; las profundas diferencias sociales; el desconocimiento del otro; la pobreza en términos económicos; y un largo etcétera. Estos elementos se hacen evidentes con solo leer los títulos de los temas del repertorio y el resto de la discografía del cuarteto. Y quedan aún más claros al escuchar su música, aunque sea solo instrumental.

Menos mal la propuesta de Gallo y compañía me causa optimismo por el valor de su arte, que va más allá de una estética vacía. Es más que solo técnica. Es una apuesta filosófica y política en contexto que rescata la tradición y la pone en diálogo con la vanguardia. Aborda las angustias y desesperanzas de nuestro tiempo y espacio. Muestra múltiples realidades, individuales y colectivas, algo tan propio de nuestra era digital. Genera preguntas y curiosidad.

América Latina es una ‘caótica belleza’, cantan, desde un contexto distinto —pero también válido—, el colombiano Esteman y la mexicana Natalia Lafourcade. Lo que me lleva a usar este ejemplo/comparación, aunque sea tal vez desatinado, es reconocer la realidad de un país y una región que, a pesar del ruido, las excentricidades y el desorden, tienen mucho de positivo que ofrecer en el campo de las artes. El concierto es muestra de ello: permitió sentir y pensar a la vez; sentipensar, diría nuestro sociólogo colombiano Orlando Fals Borda.

Los que se fueron del concierto dirían que la música de aquel domingo fue caótica y quizás no encontraron su belleza. A ellos, buena suerte la próxima vez. La Biblioteca los espera con una programación para distintos gustos. Quienes nos quedamos quizás entendemos al caos como otro tipo de orden, que tiene, además, un valor estético. A quienes no fueron, asistan a los conciertos venideros; se sorprenderán.

Programa

R. GALLO: En tránsito (Intro: La llegada; En tránsito; Tetralidad; Obnubilados; Diáspora interna; Mikrotráfiko); Bambuco e la orilla; Este es un paseo; Báileme esta; Ventanas; Frontera quebradiza.

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Concierto de Ricardo Gallo Cuarteto realizado en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango el domingo 22 de abril de 2018.
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Noticias de la Red cultural del Banco de la República

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