Usted está aquí

La música de Pedro Sarmiento

Enviado por HelenaAngel el Mié, 11/29/2017 - 21:52
La musica de Pedro Sarmiento

Fotografías: Gabriel Rojas

Por: Luis Fernando Valencia.

Fragmentos musicales, repeticiones minimalistas, duelos instrumentales, aires populares academizados, ritmos de escenas festivas, desarrollos temáticos teleológicos, melodramas, monodrama. Percusiones y maderas, cuarteto de cuerdas, solos instrumentales y ensambles percutivos, duetos de cámara, de piano y voz o fagot, de clarinete y guitarra. Variedad de escenas, de vestimentas, de timbres, de lenguajes. Un collage de estilos y formatos. Así se podría resumir, de manera un tanto desordenada y quizás superficial, lo ocurrido en el concierto del miércoles 8 de noviembre en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango en Bogotá, dedicado a la música del compositor colombiano Pedro Sarmiento. Esta suerte de collage posmodernista se deriva, en parte, de la naturaleza de los conciertos monográficos de compositores colombianos que anualmente ofrece el Banco de la República en su programación musical. En la búsqueda de incluir, en alrededor de una hora de música, una muestra relativamente representativa de la obra del compositor en cuestión, es difícil no ofrecer esta enriquecedora variedad de músicas y formatos. Esto, teniendo en cuenta además, que la naturaleza de la composición académica contemporánea occidental estimula ampliamente la búsqueda de experimentación sonora, lo que supone de alguna manera una utilización generosa de diversos formatos instrumentales y tecnológicos.

Tal variedad en la programación de un concierto supone unos retos logísticos por parte de los organizadores, de ejecución por parte de los intérpretes, e indudablemente también de escucha por parte de los asistentes. Siento que aquella noche, el reto logístico —que necesita una sincronía y eficiencia en los múltiples cambios de formato para buscar interrumpir lo menos posible el flujo del concierto— lo superó con creces la organización. El año pasado había también asistido al concierto monográfico y había comentado sobre cómo los problemas logísticos habían perjudicado un poco el desarrollo de dicho evento. Este año la fluidez y eficiencia de los cambios fueron notables, al mismo tiempo que las palabras sencillas y generosas entre obras del mismo Sarmiento, quien se encontraba en la sala, permitieron suavizar los intersticios, y convocar aún más la atención hacia la escucha de lo que iba apareciendo en escena. Finalmente, aunque un tanto desordenada en cuanto a la puesta en escena, la interpretación de la pequeña pieza Estudio de multipercusión de 2008 en el foyer de la sala durante el intermedio habitual, mientras varios de los asistentes disfrutaban una copa de vino, supuso también una agradable sorpresa, y permitió la inclusión de una pieza adicional del compositor de una manera informal y refrescante. Habrá que pensar mejores maneras de llevar a cabo la idea, para que el desorden natural del intermedio se utilice más eficazmente. Aun así, se abona esta pequeña apuesta por romper los tradicionales protocolos, en la búsqueda de experiencias alternativas para conciertos de música académica.

En cuanto a los intérpretes, sospecho que un principal reto en un concierto como el de aquella noche tiene que ver con la dificultad de ‘entrar en calor’, como se dice coloquialmente. Y no me refiero tanto al calor estrictamente físico o fisiológico necesario para la interpretación gimnástica que supone mucha de esta música (al fin y al cabo existen espacios de calentamiento tras la escena, y estamos hablando de grandes y experimentados intérpretes). Me refiero más bien al ‘calor’ de la comunicación propia de un determinado ensamble. Debido a que cada pieza del concierto presentaba un formato diferente, el grupo de instrumentistas era diferente en cada una de ellas. Puede no resultar fácil para un intérprete entrar en escena, tocar una pieza y salir del escenario. Pero en este caso, no hubo signos evidentes de falta de ‘calentamiento’ de los diferentes ensambles. En términos generales, el nivel instrumental e interpretativo fue altísimo. Podría ser que, desde la perspectiva de Sarmiento, hubiere habido algún fallo, o alguna intención esencial no cabalmente concretada. Pero desde la perspectiva de un escucha sin conocimiento profundo de cada pieza, como es mi caso, las ejecuciones parecieron impecables, al menos desde el punto de vista técnico instrumental y acústico.

Finalmente, en cuanto a la música de Sarmiento como tal, es decir, en cuanto a las composiciones musicales seleccionadas para el concierto, fue para mí resaltable el grado de diversidad de estilos y aproximaciones, más allá del gusto por su música. Este fenómeno es, en parte, natural de la evolución de un compositor (las piezas seleccionadas cubrían un espectro de poco menos de 15 años de vida creativa), y en parte también signo de los tiempos modernos, en donde la definición estilística incluso en un mismo compositor es a veces más difícil de encontrar que en otros momentos históricos. En Sarmiento escuché, sin embargo, una gama ‘collagística’ mucho más amplia. Fue notable encontrar composiciones de corte modernista neo-clásico como su Sonata para fagot y piano, otras más fragmentadas y con alusiones al minimalismo como su Sarta para marimba, u otras que podría uno ubicar dentro del amplio espectro de costumbrismos modernistas del siglo pasado, como su Suite informal para cuarteto de cuerdas. Pero lo particular, y en mi opinión altamente encomiable, de esta diversidad de la obra de Sarmiento es que estas diferentes aproximaciones no tienen que ver solo con una búsqueda estética personal, sino con una abordaje a la creación musical en la cual el trabajo íntimo con los intérpretes es prioritario. Esta actitud es destacada por el mismo Sarmiento, según información que encontramos en el programa de mano de esa noche. Su llamado allí también fue a aprovechar al máximo los recursos de los maravillosos intérpretes con los que actualmente cuentan los compositores en el país, así como la efervescencia actual de la escena de músicas de corte académico en el plano de la gestión cultural y de los públicos asistentes.

El collage posmoderno de esa noche resulta, entonces, de un aprovechamiento de esta efervescencia creciente de la escena, en donde la ‘cerebralidad’ de su música y la expresión propia de la personalidad de los intérpretes generan ricas y cambiantes atmósferas sonoras. El concierto monográfico ofrecido esa noche hace parte de la serie llamada ‘Retratos de un compositor’. Los retratos de Sarmiento resultaron ser, entonces, no solo los suyos propios, sino los de los intérpretes que inspiran y dan a luz sus creaciones.

Programa:

P. SARMIENTO: Sarta para marimba (estreno mundial); Razones discretas (estreno en Colombia); Suite informal (estreno mundial); Estudio de multipercusión; Variaciones sobre un tema de Atehortúa; Sonata para fagot y piano, Op.10b; Canciones, Op. 15 discretas (estreno en Colombia).

 

Imagen para slider: 
La música de Pedro Sarmiento

Autor del artículo:

Área misional:

Fecha de la noticia: 
Miércoles, Noviembre 29, 2017 - 21:45