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Más que metal y papel Otras formas de pago

Enviado por HelenaAngel el Vie, 03/15/2019 - 16:03

Podemos denominar dinero al conjunto de elementos, entre ellos las monedas o los billetes, que una comunidad de personas acepta como medio de pago. A lo largo de la historia de la humanidad han existido muchas formas de intercambio y diversos elementos han sido utilizados como dinero. En esencia, el dinero es una figura simbólica usada para poder intercambiar lo que tenemos por lo que necesitamos. La idea “dinero” es más compleja de lo que parece a simple vista y el recorrido por esta sala busca mostrar cómo las personas han hecho negocios sin que medie el intercambio de moneda, cómo los sistemas de pago han evolucionado hasta hoy y cómo el país ha enfrentado la deuda externa.

La deuda externa

En 1820, el diplomático Francisco Antonio Zea firmó el pagaré, a nombre de la Gran Colombia, de una primera deuda con un grupo de prestamistas ingleses. Dos años después el país continuaba sin dinero, con más gastos y sin impuestos que recaudar, así que, en 1823, 1824 y 1826, solicitó nuevos préstamos y renegoció la deuda. Los pagos de las acreencias fueron incumplidos sucesivamente y el sistema de “abrir un hueco para llenar otro” fue haciendo que la
deuda fuera cada vez mayor. En consecuencia, los créditos internacionales se cerraron, la confianza crediticia se perdió y nadie se atrevió a prestarle al país hasta que, en 1905, pudo demostrar que su economía era más estable.

Los años durante los cuales se cerró el crédito internacional (1830-1905) fueron de grandes dificultades, inestabilidad política y guerras civiles en Colombia. Los diferentes gobiernos de ese periodo acudieron entonces a la deuda interna, firmaron créditos con varios ciudadanos colombianos y emitieron documentos de reconocimiento de deuda para pagar suministros, salarios, servicios o intereses. Finalmente, en 1905, se ratificó un nuevo acuerdo internacional que estabilizó el pago de las obligaciones y llevó a la recuperación del crédito internacional de Colombia.

Como garantías de pago, el país utilizó diversos recursos, entre ellos, la adjudicación de tierras baldías y minas de metales preciosos y el otorgamiento de porcentajes de los recaudos por derechos de importación y diversas rentas, como las del tabaco y la sal, que recibía el Tesoro Nacional.

No tengo dinero pero mi firma vale

A lo largo del siglo XIX, el uso de la moneda como dinero se impuso en Colombia; pero circulaban muchas monedas diferentes y había tantas formas de pago que las transacciones de la vida cotidiana eran dispares y caóticas. Por otra parte, ante la dificultad de obtener nuevos préstamos externos, el gobierno nacional se dedicó a conseguir dinero a través de préstamos internos obtenidos con los criollos adinerados, los hacendados, la Iglesia católica o las mujeres para financiar las instituciones nacionales y pagar tanto a funcionarios civiles como militares. El pago a los prestamistas particulares era realizado principalmente mediante bonos, pagarés, vales, libranzas, certificaciones y lo que llamamos “títulos valor”. Estos documentos estaban respaldados por el recaudo proveniente de las salinas y aduanas del país. Las certificaciones de deuda se otorgaban a los particulares para confirmar que el gobierno les debía una determinada cantidad de dinero.

¿Por qué nos endeudamos?

Un título valor, de forma general, es un documento escrito en el que las personas o entidades prometen o dan la orden de pagar algo. El documento firmado es necesario para certificar o garantizar los derechos de quien lo posee y de
quien lo emite. Una vez firmado, el título valor genera un compromiso irrevocable regulado por las leyes del gobierno que lo cobija. También es negociable, es decir, que se puede vender e intercambiar ya que representa una suma de dinero. En la actualidad, los títulos valor más conocidos, que tienen relación con crédito, son las letras de cambio, el pagaré, el cheque y el bono. Otros, relacionados con mercancías y participación económica, son el certificado de depósito, el bono de prenda, la carta de porte y las acciones.

No tengo dinero pero tengo un país

A lo largo del siglo XIX Colombia tuvo que solventar sus necesidades económicas a través de la obtención de créditos en el exterior y de préstamos en el interior del mismo país. Además de financiar la compra de armas y el pago de soldados para librar las guerras de Independencia, se necesitaba dinero para cubrir los gastos de funcionamiento del nuevo gobierno y del desarrollo de la infraestructura. El país contaba con minas de oro y otros yacimientos minerales y extensos terrenos cultivables, pero no tenía una moneda reconocida por otros países y no podía pagar la extracción minera ni la construcción de vías y puertos para llevar sus productos al exterior.

Objetos de plata, vestidos y animales, entre otras cosas, fueron ofrecidos por algunos hacendados para contribuir a la causa patriótica a inicios del siglo XIX. Estos préstamos fueron reconocidos en vales pagaderos una vez alcanzada la estabilidad económica.

Durante el proceso independentista Los Frailes del convento de Chiquinquirá, expresaron al gobierno la donación de las alhajas de la imagen de la Santísima Madre, para apoyar a la mayor presteza a las urgencias del Estado […]”. el documento refería la donación en efectivo por 1.233 pesos y un conjunto de joyas entre las cuales sobresalía “el fajón de brillantes y esmeraldas que le había obsequiado a la virgen la duquesa de Alba y que tenía un valor de 25.000 pesos en oro el 19 de marzo de 1815.

 No tengo monedas pero tengo sal

Las comunidades más antiguas usaron el trueque como forma básica de comercio para el intercambio de sus objetos y materiales más preciados. A medida que el comercio como actividad se fue expandiendo, el uso de diversos elementos como medio de pago fue reemplazado por un medio homogéneo que resultaba fácil de transportar: la moneda. Las primeras monedas de la historia fueron acuñadas en Asia, alrededor del año 600 a. C, por algunos gobernantes que las utilizaron para pagar a sus servidores. En tanto, los billetes inventados para cumplir con la misma función, pero en papel para facilitar su transporte, aparecieron casi quince siglos después (siglo IX d. C.) y fueron usados, por primera vez, en China por los bancos de la dinastía Tang. En Europa los billetes empezaron a usarse en el siglo XII, pero en América esto solo ocurrió hasta el siglo XIX.

Oro, bueyes y conchas raras fueron utilizados como dinero en diferentes lugares del mundo. La sal, usada para preservar los alimentos y como antiséptico, fue el material de intercambio más valorado durante varios siglos en el Antiguo Egipto, el Imperio romano, Europa, y algunas comunidades indígenas de América. De su uso como medio de pago para los soldados romanos se deriva la palabra salario (del latín salarium).

El uso de monedas metálicas no solo se debe a la practicidad de su transporte y a la estabilidad que brinda a los procesos de intercambio. En Roma, por ejemplo, las monedas funcionaban como elementos para la difusión de la imagen del emperador ya que de esta manera se garantizaba la lealtad tanto de las tropas del ejército como de los pobladores de los más remotos parajes con el fin de mantener y preservar el dominio del territorio imperial. Los romanos se encargaron de difundir el uso de las monedas en la cuenca del Mediterráneo inicialmente con fines de propaganda, aunque con el tiempo se normalizó su empleo como medio de intercambio en las transacciones económicas.

Fecha de publicación: 
Viernes, Marzo 15, 2019 - 16:00
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Tipo de minisitio:

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