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Coleccion arqueológica y etnográfica

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La colección arqueológica y etnográfica del Banco de la República reúne objetos que hacen parte del patrimonio cultural de la Nación colombiana y dan testimonio del pasado y el presente del país. Como su valor cultural es excepcional, la Constitución y las leyes prohíben su compra, venta y exportación. Por esto, el Museo del Oro del Banco de la República conserva, investiga y divulga una importante colección de objetos pertenecientes al patrimonio arqueológico colombiano. Entre los tipos de objetos arqueológicos preservados es posible encontrar orfebrería, cerámica, lítico y otros materiales. El Museo del Oro los preserva, cataloga, investiga y da a conocer con el fin de contribuir al fortalecimiento de la identidad cultural de los colombianos a través del disfrute, el aprendizaje y la inspiración.

En la década de 1930, el Banco de la República empezó su compromiso por preservar el patrimonio arqueológico del país: en 1936 la agencia de compra de oro en Honda adquirió una pieza de orfebrería, pero se abstuvo de fundirla. En los años siguientes, el Banco compró otros objetos, que se guardaron en una caja fuerte en Bogotá.

Según un acta del Comité Ejecutivo del Banco de la República, en marzo de 1939, el Ministerio de Educación le envía una carta a este Comité en la que le pide “que trate de comprar, para conservarlos, los objetos de oro o plata de fabricación indígena y de época precolombina, los que el Ministerio compraría por su valor material y le presenta un jarrón de oro, de muy perfecta factura, que ofrece en venta la señora Magdalena Amador de Maldonado”. En mayo, el Gerente del Banco transmite a la Junta Directiva la propuesta del Ministerio, quien decide adquirir la pieza conocida hoy como “poporo quimbaya”, que se convertiría en la piedra fundacional de la colección de orfebrería que daría origen al Museo del Oro.

Durante la década de 1940, bajo este mismo principio, el Banco de la República comenzó a adquirir objetos arqueológicos de colecciones privadas, como las de la librería bogotana El Mensajero, Leocadio María Arango y Santiago Vélez. En 1968 se inauguró un edificio diseñado para la exhibición del Museo del Oro donde trabajaría una planta de arqueólogos, arquitectos, restauradores y educadores. Desde entonces comenzó a delinear su actual misión.

“Incrementar, preservar, investigar, catalogar y dar a conocer sus colecciones arqueológicas de orfebrería, cerámica, lítico y otros materiales, como un patrimonio cultural de las generaciones actuales y futuras de colombianos, con el fin de contribuir al fortalecimiento de la identidad cultural de los colombianos a través del disfrute, el aprendizaje y la inspiración”.

Subtítulo: 
Colección arqueológica del Banco de la República

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